¿Quién sostiene el Poder?

 

 Se suele creer que las dictaduras, al aferrarse al poder, solo pueden caer mediante la violencia. Como si no existiera otra salida posible. Pero si el pueblo es mayoría, ¿dónde reside entonces su verdadera fuerza? La acción y la inacción son respuestas que mueven la historia. Ambas tienen consecuencias.

Cuando la protesta se castiga, la desobediencia pacífica —extendida, firme, consciente— puede abrir grietas donde antes solo había muros. Una huelga de brazos caídos, asumida de manera colectiva, podría convertirse en el principio del fin de cualquier imperio.

Porque al final, la pregunta es inevitable: ¿quién sostiene el poder? ¿Los gobernantes… o el pueblo que decide seguir obedeciendo?

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