¿Se han fijado en que se habla de paz mientras se incentiva la violencia?
Los
gobiernos y los sistemas no buscan la paz, buscan el control.
Se
predica la coexistencia pacífica mientras se globaliza y centraliza
el poder.
El nacionalismo, por amoroso que se presente, atrae aliados y enemigos por igual, y parece que la única manera de resolver conflictos sigue siendo la amenaza o la guerra.
Ni la democracia, ni los partidos políticos, ni las instituciones religiosas resolverán este dilema. Solo crean alianzas, y las alianzas —no nos engañemos— son armas de poder y de control.
En mi opinión,
al estudiar la historia de la humanidad, no es un Dios todopoderoso
quien vendrá a poner orden.
El único capaz de detener este
sinsentido de guerras y violencias es la Conciencia
Colectiva: aquellos que están despertando del sueño, un
sueño también colectivo, inoculado durante siglos.
Cuando despertemos y comprendamos que no dependemos de un Dios, ni de un rey, ni de un gobierno; cuando tomemos conciencia de que somos suficientes, aptos y dignos, entonces el poder que nos ha sometido caerá.
Sin soldados
no hay ejércitos.
Sin ejércitos no hay guerras.
Todos
somos pueblo.
Todos somos conciencia.
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