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Mostrando entradas de marzo, 2011

Fragamento de la novela Olvidó que me quería

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Mi colaboración para Arcos de Reflejos. http://arcodereflejos.blogspot.com/2011/03/olvido-que-me-queria-fragmento-de-la.html

Los 300 000

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Malmö, la tercera ciudad en importancia de Suecia, alcanza los 300 000 habitantes. Para celebrarlo, el Juzgado de la ciudad abrió sus puertas y los vecinos curiosos pudieron admirar sus lujosas estancias. La construcción original data de 1546, pero fue reconstruida, ampliada y embellecida a través de los siglos. Los principales momentos de transformación acontecieron en 1812 y 1869. Desde esta última fecha, el edificio se ha mantenido casi inalterable. Con vista a la Gran Plaza, en la zona más antigua de la ciudad, en sus salones han acontecido asambleas, conciertos y banquetes. También bodas y conmemoraciones importantes de la realeza tanto de Dinamarca como de Suecia. En 1950 se construyó el edificio moderno con fachada hacia la calle Kalende. En este sector es donde tienen lugar las vistas de los juicios y se encuentran las principales oficinas del Juzgado, así como el salón donde se efectúan las sesiones municipales con plazas para 61 miembros. Fachada de estilo renacentista hola

Lo perfecto

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El ser perfecto es un hombre muy interesante. Todos le respetan por su sabiduría. Al verlo pasar, la gente se toca con el codo para hacer alguna referencia a su persona. Coinciden en que no tiene sombra que empañe su reputación: es un ejemplo para las buenas costumbres. El ser perfecto no ha cometido pecados y se sabe que es improbable que pueda cometerlos. Incapaz de dejarse arrastrar por los impulsos, la tentación o el vicio, no es libidinoso ni parrandero, no hace bromas y ríe poco; no le gustan las riñas ni las peleas de gallos; nunca ha tenido de qué avergonzarse ni nada que colabore con su vanidad. El ser perfecto –como le llaman– es prácticamente perfecto y por ello, muchos evitan su roce. Algunos para no manchar su castidad; otros, para no realzar sus propias máculas. De cualquier forma, el ser perfecto es un ser muy solitario. [Tomado del libro Parábolas para una oreja sorda, de Miguel Ángel Fraga.]