El Consejero

¡Ya viene, ya viene! Una voz anuncia a los vecinos la proximidad del hombre. El pueblo se agita. Por un momento pienso que se ha alborotado un hormiguero. Hay un trasiego de gentes que va y viene por los callejones; después de conocer la noticia y enterar a los suyos, corren hacia la plaza. Tendrá que pasar por allí de todos modos. ¡Cómo se agolpan! Algunos hacen una fila, otros con habilidad intentan ser los primeros. El hombrecito de los consejos hace su entrada en el pueblo. No ha dado un paso y ya están rodeándolo. Lleva en alto una pancarta: OFREZCO CONSEJOS. La multitud no deja de acribillarlo con sus urgencias; se le enciman, casi lo aplastan. El hombre registra concienzudamente la información y trata de dar una respuesta sencilla, lo más rápido posible para interesarse en el siguiente problema. El pago es una sonrisa o un "gracias" opacado por la confusión y el gentío. Y es que estas personas han esperado mucho el arribo de este buen señor quien sólo atraviesa el caserío una vez al año. Esta es la razón por la que procuran su sabiduría. Por igual quedan satisfechos hombres y mujeres. La gente se dispersa complacida. La figura del viejecito se recorta sobre el infinito; se aleja por el sendero de piedras en busca del próximo vecindario de la altiplanicie. Nadie ha ido a despedirle con tanto exceso de alegría y gozo. Por eso no han podido leer el reverso de su pancarta: NECESITO CONSEJOS.
(del libro Parábolas para una oreja sorda de M. Á. Fraga)
Comentarios
Besos desde la islita!
Toni
Jorge Ybarra
cuidate mucho y escribe cuando tengas tiempo!
Ray
I am so happy to read this. This is the type of manual that needs to be given and not the accidental misinformation that's at the other blogs. Appreciate your sharing this greatest doc.
Book of Wiccans.