lunes, 25 de julio de 2011

La Habana. Frutas, Comidas y Dulces.


Para los post de mis experiencias en Cuba, se me ha ocurrido una serie fotográfica que muestre con imágenes los sitios transitados y aquellas pequeñas cosas –como dice Juan Manuel Serrat– que me conmovieron al punto de pretender perpetuar sus semblanzas. En Cuba decimos que el amor entra por la cocina y los suecos opinan que por el estómago. Yo pienso que ambos culturas tienen razón: nada mejor para el apetito (y el amor) que las frutas, los dulces y las comidas que anhelamos. A eso fui a Cuba, a la reconquista de lo que extrañaba.
La Guanábana.
Las Chirimoyas.
Los Mangos.

Las Ciruelas.
Ni tradicional ni típica, la auténtica comida del cubano: arroz con frijoles con huevo y patatas fritas.
Ropa Vieja con malanguitas fritas.
Pescado Emperador con mariquitas.
La vaca frita.

Los tamales.
Dulce de boniatillo.
Cake de Capuchino.

jueves, 21 de julio de 2011

Yoss en la Tertulia

Un deseo satisfecho. Hace algún tiempo habíamos conversado sobre esta posibilidad. Sí, era mi sueño ver a Yoss –el escritor roquero o el roquero escritor– descamisado y descalzo leyendo sus narraciones sobre una alfombra que sin ser mágica, facilita la realización de visiones y quimeras. Ante un público cómodamente sentado en sillas, bancos y butacas, Yoss fue el único que prefirió la alfombra. Como un duende o troll de los tiempos modernos nos cautivó, no sólo con su prosa sino con su manera de reinterpretar el mundo. Todo lo que quisimos saber sobre su obra y su vida fueron preguntas que, el autor de Se Alquila un Planeta –su reciente novela publicada en Francia–, dio contestación con total desenfado. ¿Qué escribe Yoss? ¿Cómo lo hace? Y hasta “a qué dedica su tiempo libre”, pocas cosas quedaron en el tintero.
Las preguntas sobre temas políticos no se hicieron esperar. Los tertulianos suecos y latinoamericanos estaban curiosos por escuchar el testimonio de un cubano que vive en la isla y que asiste a las transformaciones de un sistema que durante décadas ha sido criticado y defendido. Yoss amparó su posición con ojo crítico sin convertirse por ello en un apóstata. Su discurso convenció y sus puntos de vistas permitieron nuevas preguntas. Está clarísimo que sobre Cuba todos tenemos opiniones diferentes.

Yoss y el escritor René Vázquez Díaz

Pero mis tertulias son culturales, no políticas. Así que para atraer la atención otra vez a la literatura –que aunque inmersa en un cosmos fantástico refleja sin dudas la realidad social que nos conmueve– le pedí a Yoss que leyera un fragmento de su libro Leyendas de los Cinco Reinos.
Para finalizar, llegaron las preguntas personales, aquellas que, a modo de juego y para aumentar la tensión, se me ocurrió que los presentes las escribieran de manera anónima. ¿Qué significan los tatuajes que Yoss luce en los brazos? ¿Qué es lo que más le atrajo de las mujeres escandinavas? ¿Si es tan beligerante con el sistema político cubano por qué regresa siempre a la isla? ¿Se atrevería Yoss a tocarme… la armónica?
Y lo hizo. Por supuesto que lo hizo, públicamente. Del pantalón extrajo su instrumento (musical) y nos deleito (a todos) con su música.


lunes, 18 de julio de 2011

Entre el Fuego de Dos Siglos. Criticar la Crítica.


La Crítica Literaria Cubana entre el Fuego de Dos Siglos (Ediciones Matanzas, 2010), de José Antonio Michelena, es un libro actual y necesario, no sólo por su valor crítico sino por el seguimiento y balance que hace de esta disciplina en el transcurso de treinta años. ¿Qué ha sucedido? ¿Sigue estando la crítica cubana en lamentable estado como consideró Juan Marinello en 1969?
Profesores universitarios, narradores, poetas, ensayistas, críticos y editores ofrecen aquí sus juicios en dos momentos cruciales de la crítica literaria en Cuba: la década del 80’ (años de bonanza con grandes tiradas de libros y publicaciones periódicas) y el período 1990-2005 (colapso de las revistas, fin de las grandes tiradas, la era de medios alternativos como las plaquettes y, posteriormente, la recuperación de las editoriales, la revolución informática, el despertar de antiguas revistas y la aparición de otras nuevas). Rinaldo Acosta, Madeline Cámara, Reynaldo González, Eduardo Heras León, entre otros, expresan sin cortapisas –poniendo el dedo en la yaga– opiniones divergentes para polemizar sobre una asignatura pendiente en nuestra arena cultural.
“La crítica literaria en Cuba es bastante mala, absolutamente esporádica y practicada con seriedad sólo por algunos locos a los que les ha dado por eso” –opina el escritor Leonardo Padura. En otra de sus intervenciones asevera: “En primer término, ha aquejado a esta modalidad el protagonismo de los investigadores y ensayistas que, en lugar de pretender una obra de servicio, se proponen una obra de creación personal en la que suelen demostrar cuán inteligentes y agudos son. Una de las manifestaciones de esta deformación es «la metatranca», la indigestión de categorías, de postmodernidad a ultranza, que hace incomprensible el texto crítico.”
Margarita Mateo, profesora universitaria y ensayista, mira el lado positivo del asunto al plantear y sustentar con ejemplos que: “Ha habido no sólo una recuperación, sino importantes avances en la crítica literaria”. Más adelante, añade: “Pienso que uno de los problemas fundamentales de la promoción de la literatura es la escasez de reseñas y comentarios dirigidos a un público amplio, no versado en los detalles de la creación literaria, pero ávido de leer buena literatura”.
Por su parte, José Pérez Olivares, poeta, editor y crítico, afirma: “La censura no es una metáfora, y su presencia se constata en la política de las revistas literarias del país, incluso en aquellas que presumen de favorecer un clima de «debate abierto», pero que, en la práctica, evitan correr el riesgo de hacerse responsables de publicar alguna opinión «conflictiva» –o considerada como tal– por las autoridades llamadas «competentes».
Alberto Garrandés, narrador y ensayista, se lamenta: “En realidad, la crítica se paga muy mal, especialmente en las revistas”.
¿Queja o desilusión? ¿Continuidad o ruptura? El libro de entrevistas de José Antonio Michelena se lee entre fuegos, como si de una batalla campal se tratara. ¿Qué se critica? ¿Por qué la crítica? ¿Cómo se hace? Con el horno a tan alta temperatura, no me asombra que el libro haya tenido poca resonancia. Al criticar la crítica –que es su mérito–, el silencio por parte de los receptores es una respuesta acertada, para no errar.
José Antonio Michelena

martes, 5 de julio de 2011

Relajación Maravillosa


Mi colaboración para la revista Palabra Abierta.

En la edición especial "En el Reino de Eros" podrán encontrar trabajos de diferentes autores que abordan el tema erótico desde la perspectiva de la poesía, la narrativa, la crítica, el ensayo y la fotografía.