jueves, 18 de junio de 2009

El Consejero


¡Ya viene, ya viene! Una voz anuncia a los vecinos la proximidad del hombre. El pueblo se agita. Por un momento pienso que se ha alborotado un hormiguero. Hay un trasiego de gentes que va y viene por los callejones; después de conocer la noticia y enterar a los suyos, corren hacia la plaza. Tendrá que pasar por allí de todos modos. ¡Cómo se agolpan! Algunos hacen una fila, otros con habilidad intentan ser los primeros. El hombrecito de los consejos hace su entrada en el pueblo. No ha dado un paso y ya están rodeándolo. Lleva en alto una pancarta: OFREZCO CONSEJOS. La multitud no deja de acribillarlo con sus urgencias; se le enciman, casi lo aplastan. El hombre registra concienzudamente la información y trata de dar una respuesta sencilla, lo más rápido posible para interesarse en el siguiente problema. El pago es una sonrisa o un "gracias" opacado por la confusión y el gentío. Y es que estas personas han esperado mucho el arribo de este buen señor quien sólo atraviesa el caserío una vez al año. Esta es la razón por la que procuran su sabiduría. Por igual quedan satisfechos hombres y mujeres. La gente se dispersa complacida. La figura del viejecito se recorta sobre el infinito; se aleja por el sendero de piedras en busca del próximo vecindario de la altiplanicie. Nadie ha ido a despedirle con tanto exceso de alegría y gozo. Por eso no han podido leer el reverso de su pancarta: NECESITO CONSEJOS.




(del libro Parábolas para una oreja sorda de M. Á. Fraga)

martes, 9 de junio de 2009

Nota del Editor

Reproduzco la nota que envió el editor de Betania para los interesados en adquirir el libro de Rafael E. Saumell En Cuba todo el mundo canta (Memorias noveladas de un ex preso político).

Para poder pedir y conseguir el libro desde el extranjero (Europa, USA, etc) lo mejor es hacerlo a través de los distribuidores-exportadores, como:

CELESA: pedidos@celesa.com
ó
PUVILL LIBROS:
info@puvill.com

IMPORTANTE: Pedir el libro por el ISBN: 978-8017-270-7, además del título, nombre del autor y editorial.
Felipe Lázaro.

sábado, 6 de junio de 2009

Carta a Rafael E. Saumell, autor de En Cuba todo el mundo canta (Memorias noveladas de un ex preso político)

En Cuba todo el mundo Canta. Rafael E. Saumell. Betania, 2008.Hombres sin mujer de Carlos Montenegro, El paseante cándido de Jorge Ángel Pérez, Las manzanas del paraíso de Guillermo Vidal y otros títulos que no recuerdo, no han llegado a estremecerme como En Cuba todo el mundo canta (Memorias noveladas de un ex preso político.)
Si no te había escrito antes es porque necesitaba recuperarme, repensar, distanciarme de la lectura. Tuve una identificación total, me hundí en sus páginas como si fuera yo el protagonista, sí, durante estos días viví en una prisión que me recordó los años de mi estancia en el sanatorio. No voy a hacer comparaciones porque el sanatorio no era en sí una cárcel con barrotes, sino más bien una isla dentro de la isla, un centro de concentración de seropositivos que por fortuna tenían un nivel de vida superior al del mundo exterior en plena crisis del régimen socialista. Mis problemas eran la afectación psíquica, la limitación social, la enfermedad y las muertes que notificaban casi semanalmente que me chantajeaban y me convertían en prisionero de mí mismo.
Tú libro, Samuell, es exacto; describe vívidamente el mundo de los prisioneros bajo el yugo socialista. Ninguna cárcel es buena y cualquier sistema político abusa del poder, pero tú cuentas la experiencia que te tocó sufrir y lo haces convincentemente. No me hubiera gustado estar en tu lugar.
Expresas tus ideas con sencillez, como un observador que da testimonio cabal sin el odio ni el rencor desmedido que plagan las obras de Reinaldo Arenas y otros autores del exilio. Hay algo, sí, que te señalo porque yo peco a veces de la misma modestia. No creo que la introducción del libro fuera necesaria, no aporta nada nuevo a las estremecedoras páginas de la novela. No hace falta disculparse de antemano ni prever lo que la oposición pueda decir. En mi opinión, bastaba con la dedicatoria y los agradecimientos, que el lector saque sus conclusiones. Tu libro es bueno y punto.
Me gustó que no te regodearas en la sexualidad carcelaria, lo apuntas, es suficiente, se ha hablado mucho sobre eso. Las reflexiones sobre la cultura popular cubana son muy buenas, también el enfoque de la discriminación racial y es genial la clase que imparte Papín. Yo soy un resultado de eso. Procedo de una familia proletaria pobre y negra, donde la música y las lecturas que me posibilitaban eran precisamente las que los organizadores del programa Todo el mundo canta, del cuál tú eras guionista, no querían incorporar. Aunque estudié en la Universidad y me licencié en Historia del Arte, sigo llevando conmigo ambos mundos. Me gusta la poesía de Neruda y la de Bécquer, las novelas ejemplares de Cervantes y las historias de Salgari y Dumas, las canciones de Silvio y Pablo y Nicola, pero también las de Moraima, Elena y Beatriz Márquez, me paseo entre el New Age de Vangelis, Jaen Michel Jarré y Van Van, La Charanga Habanera y por si fuera poco, me encanta el reguetón. No sólo la música, sino también el medio, las mulatas, los negros, su argot, su savia. Al punto, que no me importa que cuando los azorados intelectuales me llamen inculto cuando admito que Cortázar, Lezama, Carpentier (excepto el Reino de este mundo y Viaje a la Semilla) no me dicen nada. Un día me quedé dormido escuchando un poema kilométrico de Lezama, qué aburrido. Sin embargo, alucino con Virgilio Piñera y Abilio Estévez. La literatura reinventa el mundo con palabras, lo redescubre, así han hecho los grandes escritores, pero la cultura popular toma directamente el diamante bruto, no se preocupa de pulirlo, sencillamente lo muestra con toda su natural belleza, por eso atrae a las masas, las subyuga; por eso aquel prisionero de Villa Marista se indenficaba con las baladas dulzonas de Nelson Ned, Roberto Carlos y otros tantos. Yo también.
En tu libro haces mención a personalidades con los que te codeaste durante la década del setenta, la mayoría de aquellos te dieron la espalda, otros como tú, cayeron en desgracia. También te refieres a prisioneros políticos, entre ellos Armando Valladares, de los que yo había escuchado hablar, pero en su momento fueron tan desmoralizados que se convirtieron en personajes anodinos.
Un abrazo bien grande y muchas gracias por compartir esta experiencia brutal pero esclarecedora. Como tantas cosas había oído, me habían contado, pero nunca hasta hoy fui consciente del daño y sus consecuencias.
Con admirable respeto,
Miguel Ángel Fraga

Prost, Köln!

Como ven, ahora vengo hablando deutsch, alemán, asere, pa’ que me entiendan. En suelo danés, momentos antes del despegue de la aeronave Airberlin, el vikingo de los bigotes largos estrechó mi mano y me dijo: Gunter reise. En una hora diez minutos de vuelo arribamos al aeropuerto de Düsseldorf, capital del estado de Renania del Norte-Westfalia.
Köln, Cologne o Colonia es la ciudad más populosa de este estado con un millón de habitantes y hacía allá nos dirigimos, pa’ donde está la gente, pero para ello tuvimos que viajar en tren y para abordar el tren tomamos primero un fly train o minitren de dos vagones. Cuando el trencito echó a andar me di cuenta que no tenía ruedas ni se deslizaba sobre rieles. Sobrevoló las áreas exteriores del aeropuerto, calles, carreteras, y hangares hasta la estación terminal. Apreté la mano del vikingo y sin abrir la boca, rogué para que ese aparato no se desprendiera de donde estaba sujeto. Como las palabras en inglés lo dicen, era un trencito volador a modo de teleférico.


Fly Train.Es la tercera vez que visito Colonia y considero que esta ha sido mi mejor estancia. Al salir de la estación ferroviaria, el primer monumento con que me tropecé, y con sorpresa, fue la catedral o Kölner Dom que me obligó a alzar la cabeza hacia la luz y el cielo para admirar el imponente edificio, construido entre 1248 y 1880, lo que quiere decir que tardó 632 años su construcción. Patrimonio de la Humanidad desde 1996, lo más atractivo del templo es la suntuosa arca de oro que guarda supuestamente las reliquias de los Tres Reyes Magos y que un arzobispo cojonudo las trajo de la Catedral de Milán para que Colonia se convirtiera en centro de peregrinación. Esta ocurrencia del arzobispo no le hizo ninguna gracia a los milaneses y hasta la fecha le guardan rencor. Lo que comenzó como planificación gótica terminó siendo una mole neogótica con dos torres de 157 metros de altura que la convierte en la catedral más alta del mundo. Y para constatar lo dicho, el vikingo y yo subimos muy dispuestos los 509 escalones de la escalera en espiral de una de las torres que se eleva a una altura de 98 metros sobre el suelo. Cuando llegamos al final, no sólo estaba mareado, mis piernas apenas me sostenían, temblaban a ritmo de reguetón sin música. A esa altura había perdido las ganas de apreciar la vista espléndida de la ciudad; pero para dejar constancia de mi escalada, con gran esfuerzo tomé algunas fotografías. En realidad, lo que buscaba no lo encontré, un puñetero banco donde poner mis posaderas. Así que le dije al vikingo después de tres o cuatro clips al obturador de la cámara, oye, te espero allá bajo.

La Monumental Catedral de Colonia
Puerta lateral de La Catedral
Reliquia de los Tres Reyes Magos

Vista desde la torre de La CatedralCuando nos reencontramos junto a la fuente de la plaza del Museo Románico Germano, el bigotudo recordó el reloj musical que había en la torre y que olvidamos ver. Me preguntó si quería subir otra vez. Lo miré desde donde estaba sentado y como respuesta le pregunté: ¿Es un chiste, verdad? Al hotel llegamos deshechos como los versos de Bonifacio Byrne. Porque sí, paramos en el hotel Ahl Meerkatzen, construcción del siglo XVIII, uno de los pocos edificios que sobrevivió al bombardeo de las fuerzas aliadas durante la segunda guerra mundial y cuyo nombre puedo escribir pero no sé si llegue algún día a pronunciarlo correctamente. En principio íbamos a parar a la casa del coordinador de las festividades del Leather Pride, pero éste, durante el recibimiento, como estaba muy ocupado (era cierto) nos gestionó habitaciones en el hotel donde él estaba acomodando a los visitantes al Pride. El acomodamiento incluía desayuno. Para más sorpresa, nos regaló billetes para las fiestas de viernes y sábado y para el paseo en barco por el Rin, los eventos más importantes de las festividades. Sólo pagamos la leather dinner. ¡Yupi!, dijimos el cándido vikingo y el ingenuo Miguel, esta sí que es una sorpresa. Y a que sí. Nos relamimos de gusto y pregonamos con vanidad a nuestros amigos la habitación gratuita que recibimos en el hotel. Cada vez que nos encontrábamos con el coordinador nos trataba con deferencia y nos regalaba cupones para comprar bebidas gratis. Tanta amabilidad viniendo de un europeo que apenas nos conocía comenzó a resultarme sospechosa. Viking, ¿tú estás seguro de que la habitación del hotel es gratis? Por supuesto, él no habló de precios, sólo le dijo al carpetero que nos entregara la llave de la habitación. Ya todo está pagado. ¿Hasta los desayunos? –volví a preguntar con desconfianza. Pues, sí Miguel, él es el coordinador y como no nos puede atender en su casa nos alojó en el hotel. ¡Jum!, me dije yo.
Después de Berlín, Hamburgo y Munich, Colonia es la cuarta ciudad en importancia de Deutschland, es decir, Alemania. Este lo sé porque el día sábado nos incluimos en el recorrido que ofreció un guía para presentarnos a la ciudad. El único hispano hablante era yo, así que por mayoría, las explicaciones fueron en deutsch y en algo de english. El bigotudo, hombre versado en lenguas, cuando le parecía, me traducía del deutsch al svenska y yo, ahora, de lo que me acuerdo, o entendí, les doy mi versión en spanish.
Colonia es actualmente una de las tres grandes regiones industriales del país. Fue fundada en las márgenes del río Rin en el año 38 a. c. y declarada colonia romana con el nombre de Colonia Claudia Ara Agrippinensium en honor a la emperatriz Agripina, esposa de Claudio y madre de Nerón. Como muchas otras ciudades antiguas europeas, cada vez que abren un hueco encuentran restos romanos. Durante la Edad Media, en los tiempos del Sacro Imperio Romano Germánico, el arzobispo de Colonia era el que más mandaba en toda la zona por lo que consiguió los derechos de ciudad libre imperial. Supongo que por esos años, con la autoridad que tenía, fue cuando sin permiso de nadie se apropió de las reliquias de los Reyes Magos. Colonia cuenta además con una de las universidades más antiguas de Europa. Durante la segunda guerra mundial, como era una zona industrial importante, fue brutalmente bombardeada por los británicos que sólo dejaron en pie el 20 % de la ciudad, el resto desapareció en los escombros. Por condescendencia respetaron la catedral que a consecuencia de resonancias y explosiones perdió la mayoría de los vitrales antiguos y por consiguiente, su luminosidad.
Un buen reportero y fotógrafo está siempre avituallado. Pero como yo no soy ni uno ni lo otro, olvidé en casa el cargador de mi cámara, así que la mayoría de las fotos que aquí muestro son cortesía del vikingo. Pero ojo, durante el recorrido con el guía, como lo único que sé de deutsch es prost und danke, para entretenerme decidí descubrir la ciudad con mis propios ojos (y con el lente del bigotudo). Retrátame aquí y ahora allí. Viking, retrata eso y esto y aquello y... Lugna dig, jag vill höra! (Estate tranquilo, déjame oír.)
Ayuntamiento de ColoniaPuente Hohenzollern, sobre el Rin. Al fondo, la catedral.
Viking, retrátame aquí. La superstición, aunque vivamos en el siglo XXI, es tan actual como lo fue en la Edad Media.
Candado en el puente Hohenzollern, sobre el Rin. Los jóvenes cierran los candados cuando se comprometen para perpetuar su amor.
Monumento a los homosexuales y lesbianas deportados y desaparecidos en los campos de concentración nazis.
Los homosexuales y lesbianas deportados a los campos de concentrción nazi fueron marcados con el símbolo del triángulo rosa invertido.
Tuberías aéreas que devuelven al Rin las aguas fangosas que yacen en el subsuelo de la ciudad.Supongo que muchos recuerdan el perfume que nuestros padres nos ponían después de bañarnos, los que los hombres usaban para refrescar la cara después del afeitado o, sin ir más lejos, las recomendaciones o consejos de los espiritistas: date un baño con perfume o despójate con agua de colonia. ¡Siá cará! Pues sí, la colonia, o el perfume o el agua de colonia, es oriunda de aquí, de Colonia. El perfume original fue creado por el italiano Giovanni María Farina a principios del siglo XVIII. Tenía un aroma muy diferente a los escandalosos perfumes franceses de la época. Por la suavidad y frescura de su agua a la ciudad llegaron a nombrarle Ciudad de Fragancias. Y el encanto estaba en una mezcla secreta de hierbas que utilizaba como base aceites esenciales de bergamota, cedro, limón, lima, mandarina, naranja y pomelo. Otra fragancia muy conocida internacionalmente es 4711 que data de principios del siglo XIX cuando Wilhelm Mülhens, fundador de este aroma, compró la licencia a un familiar de Farina. En la actualidad se considera colonia al compuesto de fragancias donde la proporción de aceites esenciales en alcohol diluido en agua sea mayor al 5 % y menor al 10 %, o como mínimo contenga un 40 % de volumen de alcohol.
Sobre el Leather Pride, razón de nuestro viaje a Köln, Cologne, Colonia, no me he pronunciado. Tal parece que no quiero hablar de ello, pero esta crónica se ha extendido demasiado y creo que mejor será referirme al evento en el próximo post. Sólo quiero añadir que la temida y esperada sorpresa nos acogió el día de la partida cuando entregamos la llave de la habitación con un danke schön y nos volteamos en dirección a la puerta de salida. El carpetero nos atajó con un Wait, please, y nos extendió sin miramientos, previendo nuestra fuga, la factura del hotel. La cuenta reportaba 198 euros por las tres noches con sus desayunos. Har du pengar för att betala den? (¿Tienes dinero para pagar esto?) –me preguntó el vikingo en azorado svenska. Yo no, ¿y tú? Por suerte, hace tiempo se inventaron las tarjetas de crédito. Me gustaría ver la cara del coordinador del Pride cuando en recompensa por sus atenciones lo invitemos a nuestra casa y amistosamente los traslademos al hotel Hilton de Malmö para que disfrute la suite que le vamos a reservar y que él se encargará de pagar en el cheking out.
Sin pelas pero contentos regresamos a casa. La noticia de primera plana el día de nuestro vuelo fue la desaparición en el océano Atlántico de un avión de las líneas francesas con más de 200 pasajeros a bordo. Como todos comentaban el suceso y los nervios andaban disparados, antes de montarme en el avión, abrí el frasco de Agua de Colonia y... ¡Siá cará!

Agua de Colonia 4711

Leather Pride in Cologne

Mr. Fetisch 2009 junto al Mr. del año anterior.
El hotel Ahl Meerkatzen, construcción del siglo XVIII perdió su espadaña probablemente durante los bombardeos de las potencias aliadas; restaurado y convertido en hotel, fue la cede oficial del evento y sus habitaciones, el descanso. Con un clima de primavera y vestidos con cueros de todo tipo, los asistentes al Pride nos distinguimos del resto de los turistas de la ciudad por nuestra indumentaria. Convertidos en centro de atención, hasta nos tomaban fotos. Nosotros, los turistas turistiados.


Hotel Ahl Meerkatzen.

Como para llamar la atención.Lo más atractivo a mis ojos fueron Der Orden der Perpetuellen Indulgenz quienes con sus atuendos alegraron y colorearon las fiestas. Esta orden herética, excomulgada por el Papa, desempeña una función militante de prevención de enfermedades de transmisión sexual estimulando el uso del condón durante las prácticas sexuales.


Los escuderos de la Orden de la Perpetua Indulgencia y su Madre, La Superiora.A finales de la década del 70, tres jóvenes de San Francisco montaron el musical The Sound of Music y para ello pidieron prestado a las monjas de un convento los hábitos que utilizarían para la representación. Los vestidos se olvidaron en un arcón y al cabo de los años, al recordar su existencia, decidieron vestirse como monjas para salir a la calle a repartir condones. La idea tuvo un efecto positivo en la población gay y a partir de ese momento aquellos jóvenes decidieron fundar La Orden de la Perpetua Indulgencia. La orden ha llegado a Europa y a países sudamericanos como Uruguay y Argentina. Son irreverentes y parodian la idea del claustro. Se llaman hermanas y viven bajo la dirección de una Madre Superiora. La hermana Sine Nomine fue quien me contó estas cosas mientras compartíamos en el cóctel de bienvenida en el lobby del hotel. La orden de Colonia la integran monjas y escuderos que se visten y maquillan de acuerdo a las circunstancias. El color blanco del rostro recuerda a la muerte. Los tres votos fundamentales de la orden son la prevención de las ETS, el recuerdo de los fallecidos de sida y la caridad para ayudar a enfermos y necesitados. Otros votos que consignan son la dignidad gay, el rechazo de la vergüenza, la paz entre las comunidades y la alegría universal. Para conseguir sus propósitos deambulan por las calles y se cuelan en bares, restaurantes, áreas de ligue, participan en marchas de orgullo gay y en cualquier evento donde se encuentren los homo-bi-transexuales. Su presencia llama siempre la atención, regalan caramelos y condones y nos recuerdan que la diversión con sentido común, se disfruta mejor.


Con Sor Sine Nomine durante el Cóctel.

La Madre Superiora con Mr. Bear y Mr Germany.Los acontecimientos más importantes del Pride fueron la Full Fetisch Cologne en Essigfabrik donde los hombres de cuero pudieron exhibir sus tatuajes, sus piercing, sus botas, sus prendas fetichistas, los jock straps, sus chaps y arneses. Los más desinhibidos se presentaron desnudos. ¡Qué atrevidos!
The leather dinner tuvo lugar el sábado en la tarde e incluyó como entrada finas lascas de salmón con una fritada de papas dulces. El plato principal incluía una variedad de embutidos donde se destacaban las salchichas blancas cocidas hechas de carne de ternera, manteca de cerdo y especias; para acompañar las salchichas, puré de papa y ensalada de col a la vinagreta. Como postre, pai de manzana, amargo. La bebida hubo que pagarla aparte. Contrariado, pues no esperaba que en una cena que costaba 22.50 euros más la bebida, casi 30 euros, me fueran a servir perros calientes y puré de papa, le comenté al vikingo que en la cafetería de la plaza vendían el mismo menú por 6 euros. Eres más tacaño que Mr. Bean, me reprochó el bigotudo.


Leather Dinner con salchichas.Bull Party o Fiesta de los Toros se llamó la actividad oficial del evento en Alter Wartesaal (Viejo Salón de Espera) convertido en restaurante y discoteca en los predios de la Estación Central. Aquí tuve la oportunidad de apreciar los especimenes de las naciones presentes: los toros alemanes, por supuesto, y los británicos y los toros franceses y los belgas, los toros holandeses, los toros italianos, los toros españoles, hasta los australianos y norteamericanos y algún que otro asiático. Músculos, muchos músculos, demasiados músculos como para echar en cara la imperfección de los normales. A pesar de la población muscular de la discoteca –yo no sabía dónde detener la vista– soy de la opinión que tanto los fisiculturistas como cualquier modelo (hombre o mujer) no son más que excepciones. Pero ya que tuve la oportunidad de estar presente en esta exhibición de cuerpos descamisados mi curiosidad me llevó a entrar en el dark room donde algunos de ellos iban a torearse. Las colas de aquellos toros debían corresponder a las proporciones de sus trapecios-deltoideos-bíceps-tríceps-pectorales-dorsales. Sin anunciárselo a nadie entré en el cuarto oscuro. Entré y volví a salir, decepcionado. ¡Que carencia de africanidad! ¿Dónde estaban los brasileros y caribeños? Yo era uno de ellos pero es sabido que uno en el montón no define la regla. La viagra endurece, pero no la hace crecer.



Olé, los Toros.

 Pausa junto al Rin.La festividad más trascendente tuvo lugar el domingo en la tarde. La selección de Mr. Fetisch 2009 durante la fiesta a bordo de una embarcación que nos paseó varios kilómetros sobre las aguas del Rin. Emocionante, divertido, memorable. Como las imágenes se expresan mejor que las palabras, les dejo con el reportaje fotográfico, cortesía de Anders Andersson.


Esperando a Godot, digo, el bote.

Rumbo al bote.

El botecito con la bandera del Arcoiris.

En la terraza del bote.

Comienza el espectáculo.

La animadora y cantante.
Ala, a divertirse con el show de las locas.


Los Mr. Leather de diferentes regiones de Alemania.

Show de uno de los candidatos a Mr. Fetisch 2009.

Show del candidato vencedor a Mr. Fetisch 2009.

Mr. Fetisch 2009

 Al final del espectáculo, las fotos.

Foto para el recuerdo.

Viking, retrátanos así.