martes, 27 de octubre de 2009

¡Buon giorno, Roma!

ColosseumDe izquierda a derecha o viceversa, no importa cómo lo leas, Roma y Amor tienen el mismo significado. ¿Quieres constatar esta afirmación? Vuela a Roma o viaja en tren, en bus, en auto, o haz el trayecto a pie. Todos los caminos van hacia allí como las venas al corazón. He visto ciudades hermosas, subyugantes, casi oníricas, pero como esta ninguna. Roma seduce no sólo por su belleza; sus construcciones y sus ruinas cuentan la historia del hombre. Esta ciudad no necesita epítetos. Ella es.Gradas del ColosseumTúneles subterráneos debajo de la arena del Colosseum donde se alojaban animales y esclavos.Mi segundo encuentro con la gran ciudad. Aunque no sea el centro del mundo ni la cuna de la civilización, acciona los resortes del deslumbramiento. Otra vez me hace vibrar su deseo desmedido por conseguir que los visitantes se rindan ante su magnificencia. Como es imposible contarlo todo, les presentaré una pequeña parte de lo que vi, de lo que con gusto dejo para el recuerdo.Restos de la Vía Apia.Por eso me aventuré de un lugar a otro sin descanso mientras Anders, el vikingo, cansado de los largos trayectos me decía “Te espero aquí” y se acomodaba a la sombra para refrescarse con una birra. Caminar es lo más aconsejable aunque los lugares queden distantes, así no pierde uno plazas, calles, avenidas, vericuetos o cualquier otra cosa digna de ser admirada. En Roma todo tiende a la monumentalidad, palacios monumentales, iglesias monumentales, columnas monumentales. Levantaba la vista una y otra vez como un guajiro para percibir los detalles de las fachadas, las fuentes y los obeliscos. ¡Cuidado! –me advirtió entonces Anders, el vikingo. Mi pie estuvo a punto de aplastar una monumental cagada de perro.Foro RomanoArco de TitoEstadio Palatino, jardín privado de los emperadores.Arco de ConstantinoDesde la época del gran imperio, Roma ha hecho lo imposible por resplandecer. Los templos y edificaciones del Foro –centro comercial, político y religioso– se recubrían de mármoles para aumentar la suntuosidad. Fue una pena que a la caída del imperio, los sucesivos saqueos y la intervención del cristianismo, tanto los Foros, como las lujosas casas del Palatino y buena parte del Coliseo, se convirtieron en canteras para residencias, hospitales y muchas otras obras –incluyendo las del Vaticano– que se construyeron después. Los mármoles que revestían estos edificios fueron quemados para obtener cal viva. Fue un Papa –precursor de la conservación del patrimonio cultural– quien dijo basta y prohibió el desmantelamiento de los ya ruinosos edificios romanos. Esto no eliminó el vandalismo pero frenó el expolio. Gracias a esa medida, podemos hoy admirar al menos los cimientos que dieron notoriedad a la gran Roma. Las construcciones que permanecen en buen estado lo consiguieron porque fueron transformadas en iglesias. El Panteón es un ejemplo.Panteón. Fue dedicado al Sol, la Luna y los cinco planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y SaturnoÓculo del Panteón desde el interior de la cúpula. Representa al Sol.La plaza de San Pedro, la basílica y su colosal cúpula diseñada por Miguel Ángel Buonarroti, son registros del poder religioso. La columnata elíptica del arquitecto Gian Lorenzo Bernini rodea la plaza como los brazos de la Iglesia que acogen a la humanidad. Desde cualquier punto donde me hallaba podía apreciar la plaza en toda su dimensión. La inclinación gradual del suelo en dirección a la basílica me dio la impresión de encontrarme en el mayor anfiteatro del mundo donde las gradas no son necesarias. Uno puede ver y contemplar y al mismo tiempo sentirse observado.
Ya no doy más muela. Mejor los dejo con el material fotográfico. ¡Arrivederci!

Columna de Trajano con bajorelieves en espiral que conmemoran la victoria sobre los dacios.Castelo de Sant Angelo o Mausoleo de Adriano. Basílica San PedroGuardias del Vaticano.Villa Borghese. Pinacoteca principal de Roma.Fuente en Navona de Gian Lorenzo Bernini.Fontana di TreviTuristas ante la Fontana di Trevi.Fontana della Barcaccia de Pietro Bernini en Piazza di Spagna.Piazza della RepubblicaPiazza del Popolo. Obelisco flaminio traído de Heliópolis que había sido dedicado a Ramsés II.Fontana del Tritone en Piazza  Barberini.Escalera Cordonata que da acceso a la colina Capitolina.Piazza Campidoglio con la escultura ecuestre de Marco Aurelio.Escultura Monumental en el patio del palacio Nuovo.Esculturas del Museo Capitolino.Loba Capitolina que según la leyenda amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma.

Otoño


He atrasado una hora al reloj. Regreso al horario normal, al tic tac de los días en que no pasa nada. Los días luminosos ceden su paso a las tardes sombrías, al frío y a esa lluvia pertinaz que te conmina a quedar en casa. Miro afuera y veo oscuridad. Las noches son cada vez más largas. Me embeleso con mi modorra y procuro un sueño profundo. Mañana, al saborear el café de la vida, contemplaré el jardín como parte de mis repeticiones. Las hojas seguirán cayendo de los árboles. Son hojas coloreadas de naranja, rojo y amarillo. Hojas que alfombran la tierra para que las pisadas sean suaves y cansadas. Así cada día. Cuando caiga la última hoja comenzará el invierno.

jueves, 22 de octubre de 2009

Día del Feliz No Cumpleaños

He vuelto para andar… así era el estribillo que entonaba Xiomara Laugart en una de sus más populares canciones. Y yo he regresado de un emocionante y divertido viaje por el sur de Europa, o por el norte de Italia, para ser preciso. Y como llegué con bríos me acordé que había partido con ganas de festejar mi cumpleaños que coincidió con el día de mi vuelo al Mediterráneo. Literalmente pasé mi cumple en el cielo, aunque mi amigo Víctor me rectificó: entre las nubes. Y es que así ando yo, flotando, como un arlequín de sueños.Por eso decidí hacer la fiesta que no hice. Para variar y no pecar de egocéntrico, incluí como homenajeados a mis amigos, los que pudieron asistir. Les concedí lo que ninguno se atrevió a celebrar este año. ¿Estarán poniéndose viejos? Como no quise preguntarles, para su sorpresa, convertí mi habitual tertulia en el Día del Feliz No Cumpleaños. Cada homenajeado a su llegada recibió una rosa y una postal por este día no significativo. A Silvita le entregué una rosa del color de su frescura. En agradecimiento me declamó la estrofa de los Versos Sencillos de Martí Cultivo una rosa blanca.
Inspirado en uno de los pasajes de Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll, el Feliz No Cumpleaños tuvo muy buena aceptación pues todos los viernes, como dice Shakira, son días de fiestas.Para recibir un regalo cualquier día es ideal y es más merecido en una fiesta de este tipo. ¡Pero hubo que ganárselo, eh! Tan sencillo como “toma, aquí tienes”, no me sonó bien. ¡A jugar, muchachos! Todos en sus puestos. El que no alcanzó asiento, para la alfombra. ¡Silencio! Quien responda a esta pregunta será el primero en escoger su regalo entre todos los que están sobre el mueble. ¿Se querrán callar? Siéntate. Y tú, cállate. ¿Me dejarán hacer la pregunta? Parecen muchachos. ¿Cómo se llama el mandatario derrocado en Honduras? Tres levantaron la mano pero Osnaide fue el primero. Lo sé pero ahora mismo se me olvidó. Espera, espera, si lo tengo en la punta de la lengua. Le paso la pregunta a... Manuel Zelaya. Alguien te sopló. Okey, escoge tu regalo. Osnaide se precipitó con entusiasmado hacia el mueble y tomó el que más llamó su atención. Una vez en sus manos... Muy bien, ya tienes el regalo, pero para conservarlo, responde a esta nueva pregunta. ¿Dónde nació Leonardo da Vinci? ¡Ah... que no te las sabes! Pues regala tu regalo y siéntate. En Vinci, por supuesto. Cuqui respondió correctamente y con el regalo que había pertenecido a Osnaide tuvo el privilegio de escoger un segundo regalo. Como tenía dos en las manos, debió quedarse con uno y regalar el otro. Quien recibió el regalo para conservarlo debió responder una nueva pregunta. Así fue desenvolviéndose el juego hasta que cada participante logró tener para sí un presente.Los regalos: tallas de madera, artesanías y cerámicas cubanas, jabones de tocador, un candado para bicicleta y un modesto sobre de carta anudado con cintas de colores que nadie tomó en cuenta porque era demasiado pequeño. Con ese regalo me quedé yo. Al abrirlo, extraje cien coronas suecas que al cambio, son unos diez euros.También hubo torta o cake de nata. Y globos. Y serpentinas. Y música y... ¡qué marcha, madre mía!