viernes, 2 de enero de 2015

EL CRISTO DE LA HABANA




Escultura de Jilma Madera (1915-2000)
Las piezas de mármol de Carrara fueron bendecidas por el papa Pio XII. La escultura mide aproximadamente 20 metros de altura y está emplazada en el poblado de Casablanca en la colina de La Cabaña.
Fue inaugurada el 25 de diciembre de 1958 por el Cardenal Manuel Arteaga y el presidente Fulgencio Batista.
Esta escultura a pesar de ser monumental pasó desapercibida durante años. Se inauguró una semana antes que Batista dejara el poder, huyera a República Dominicana y luego se refugiara en la isla Madeira. Se puede decir que su inauguración pasó sin pena ni gloria porque los rebeldes ocuparon la atención del momento. Batista la inauguró como último aliento para recobrar el favor del pueblo y el Cardenal Arteaga hizo lo mismo bajo presión del presidente pues las relaciones entre ellos no eran buenas. Como la escultura estaba ubicada en la zona militar de la Cabaña, durante años se impidió el acceso al lugar, además se trató de cubrir con frondosos árboles para que los habaneros no pudieran verla. La escultura fue dañada tres veces por rayos. Con los años y el cambio de política, se prestó más atención a la obra escultórica,  y ahora está muy bien cuidada, con un pararayos que la protege. Interesante ha sido que a pesar de los años, ni las inclemencias del tiempo ni el sistema socialista pudieron destruir la hermosa obra que bendice La Habana y su puerto.