lunes, 14 de marzo de 2011

Los 300 000


Malmö, la tercera ciudad en importancia de Suecia, alcanza los 300 000 habitantes. Para celebrarlo, el Juzgado de la ciudad abrió sus puertas y los vecinos curiosos pudieron admirar sus lujosas estancias. La construcción original data de 1546, pero fue reconstruida, ampliada y embellecida a través de los siglos. Los principales momentos de transformación acontecieron en 1812 y 1869. Desde esta última fecha, el edificio se ha mantenido casi inalterable. Con vista a la Gran Plaza, en la zona más antigua de la ciudad, en sus salones han acontecido asambleas, conciertos y banquetes. También bodas y conmemoraciones importantes de la realeza tanto de Dinamarca como de Suecia.
En 1950 se construyó el edificio moderno con fachada hacia la calle Kalende. En este sector es donde tienen lugar las vistas de los juicios y se encuentran las principales oficinas del Juzgado, así como el salón donde se efectúan las sesiones municipales con plazas para 61 miembros.

Fachada de estilo renacentista holandés.


Knutsalen, inspirado en el salón de los Espejos de Versalles, es el recinto más resplandeciente y barroco, con finos estucados, paredes de mármoles y estufas con azulejos. Con capacidad para 300 personas, tienen aquí lugar los encuentros oficiales y las cenas organizadas por la municipalidad.

Las lámparas de cristal de Bohemia que cuelgan del techo tienen 110 bombillos y pesan casi 1 500 kg.
Landstingssalen se utiliza fundamentalmente para recepciones, conferencias y conciertos de música de cámara. Su interior es de estilo renacentista. Impresiona la galería de retratos, fundamentalmente de reyes daneses.


La pintura principal, de impronta romántica y firmada por Gustaf Cederström, describe el discurso del general Magnus Stenbock ante los malmoenses para luchar contra los daneses.

Bernadottesalen es la estancia intermedia entre los dos grandes salones. Se utiliza para pequeñas e íntimas recepciones. Los reyes suelen descansar acá y fumar algún que otro cigarrillo a pesar de la prohibición de fumar en el edificio. ¿Pero quién puede contradecir a un rey?
Damsalongen o salón de las damas, decorado con tapetes de seda y una original lámpara. Curiosamente, en las pinturas y retratos que adornan las paredes de este salón de uso exclusivo para las señoras y señoritas, aparecen sólo caballeros.

lunes, 7 de marzo de 2011

Lo perfecto


El ser perfecto es un hombre muy interesante. Todos le respetan por su sabiduría. Al verlo pasar, la gente se toca con el codo para hacer alguna referencia a su persona. Coinciden en que no tiene sombra que empañe su reputación: es un ejemplo para las buenas costumbres. El ser perfecto no ha cometido pecados y se sabe que es improbable que pueda cometerlos. Incapaz de dejarse arrastrar por los impulsos, la tentación o el vicio, no es libidinoso ni parrandero, no hace bromas y ríe poco; no le gustan las riñas ni las peleas de gallos; nunca ha tenido de qué avergonzarse ni nada que colabore con su vanidad. El ser perfecto –como le llaman– es prácticamente perfecto y por ello, muchos evitan su roce. Algunos para no manchar su castidad; otros, para no realzar sus propias máculas. De cualquier forma, el ser perfecto es un ser muy solitario.

[Tomado del libro Parábolas para una oreja sorda, de Miguel Ángel Fraga.]