lunes, 7 de marzo de 2011

Lo perfecto


El ser perfecto es un hombre muy interesante. Todos le respetan por su sabiduría. Al verlo pasar, la gente se toca con el codo para hacer alguna referencia a su persona. Coinciden en que no tiene sombra que empañe su reputación: es un ejemplo para las buenas costumbres. El ser perfecto no ha cometido pecados y se sabe que es improbable que pueda cometerlos. Incapaz de dejarse arrastrar por los impulsos, la tentación o el vicio, no es libidinoso ni parrandero, no hace bromas y ríe poco; no le gustan las riñas ni las peleas de gallos; nunca ha tenido de qué avergonzarse ni nada que colabore con su vanidad. El ser perfecto –como le llaman– es prácticamente perfecto y por ello, muchos evitan su roce. Algunos para no manchar su castidad; otros, para no realzar sus propias máculas. De cualquier forma, el ser perfecto es un ser muy solitario.

[Tomado del libro Parábolas para una oreja sorda, de Miguel Ángel Fraga.]

3 comentarios:

Silvita dijo...

Pobrecito el ser perfecto!

Pablo dijo...

Lo peor del caso es que cuando el ser perfecto se hace amigo de la soledad y pone su yo en el centro y convierte la soledad en un estado de bienestar de su persona. Como que la empieza hasta tutearla asi como perdiendole el respeto. este Ser perfecto mmmmm

Lauro dijo...

Estos pequeños textos son admirables.