Bucarest, Rumania.

¿A dónde viajamos? –preguntó el vikingo al planificar las vacaciones de semana santa. Francia, Egipto, Tailandia… fueron mis propuestas de destino. ¿Por qué no visitar un sitio poco concurrido donde no haya turistas? –Volvió a preguntar el bigotudo. La idea me pareció interesante. Los países antes mencionados están demasiado vistos en imágenes, documentales y cuanta información cae en nuestras manos, tal pareciera que ya hubiéramos estado allí. Bien mirado, es más emocionante arribar a lugares que si bien no son desconocidos, al menos sí poco apreciados. Europa del Este surge entonces como una diadema continental para constatar los cambios en los países otrora socialistas, las insipientes economías de mercado, la nostalgia de un pasado depuesto. Revisando nuestra lista de viajes, hemos visitado Polonia, República Checa, Estonia, Letonia, Hungría, Rusia… ¿Qué tal si volamos a Bucarest? ¡La tierra de Drácula! ¡De los vampiros! ¡Ehhhh… Ta det lungt , Miguel! –me frena el vikingo para exp...