martes, 21 de septiembre de 2010

San Petersburgo, la gran ciudad

Recuerdo de verano No. 4

Carroza frente al Palacio de Invierno.
Cuando le comenté sobre mi viaje a un amigo, me escribió emocionado desde Cuba que Leningrado fue la ciudad socialista donde él realizó sus estudios tecnológicos y la recuerda llena de jardines y palacios desbordados de música y cultura. Me preguntaba si mantenía su belleza, si el nuevo sistema no la había despojado de su valía. No tengo nivel de comparación entre un antes y un después. Mi primer sobresalto, a la salida del metro, fue una avenida amplia y enorme con jardineras en los postes. Y música y movimiento y vida. Avenida Nevsky ProspektUna visita de unos pocos días como turista no me permite abordar con objetividad criterios interesantes sobre el comportamiento, crecimiento y perspectiva de la ciudad y sus más de cuatro millones y medio de habitantes; pero las impresiones también cuentan y, de manera personal, añado mi testimonio fotográfico.

Palacio de InviernoPlaza del Palacio y columna de Alejandro.Palacio Mariinski, sede de la Asamblea Administrativa de San Petersburgo. Edificios monumentales, palacios pomposos, plazas enormes, iglesias imponentes, la mayoría de las construcciones de San Petersburgo son exageradas. Una ciudad que, desde su fundación en 1703 por el zar Pedro el Grande, se propuso estar a la altura de las grandes ciudades de Europa.
San Petersburgo, Petrogrado (1914-1924), Leningrado (1924-1991), San Petersburgo, ciudad de zares y acontecimientos cruciales hoy está plena de fachadas con anuncios y lumínicos, comercios y firmas internacionales (Sara, Gucci, Emporio, Adidas…), mercadillos, tiendas y negocios que anuncian estar abiertos 24 horas. Multitudes que van y vienen, bares y tabernas, restaurantes con terrazas, discotecas, salas de conciertos, exposiciones, galerías, altavoces que avisan las salidas de cientos de lanchas y botes que cruzan los canales y ríos de la ciudad.
El delta del Neva transitado constantemente por botes y lanchas. El más popular es el hidroala.
Recién casados posan junto a los monumentos erigidos en las márgenes del Neva, gente, mucha gente. Autos modernos, limusinas que se alquilan para estacionar en los sitios céntricos y permitir a sus huéspedes ostentar su estatus social, jóvenes con excéntricas y costosas MC se reúnen por las noches ante el Palacio de Invierno para alardear con sus motores y utilizar la gran plaza como una pista para los espectáculos de velocidad. Veo por doquier agitación por el resurgimiento del capitalismo que, con sus males y bonanzas, deseado o impuesto, pretende borrar cualquier evocación o nostalgia del pasado. Pasquines con invitaciones a stripper, chicas que se ofrecen para acompañarte y… policías que en medio de la noche les parece raro aquél morenito entre tantos blancos. ¿Será algún indocumentado?
-Yo… I’ come… -ninguno hablamos inglés, yo no hablo ruso ni ellos español. Recurso de señas y deducciones. Intento mostrar la fotocopia de mi pasaporte y el visado, pero me indican que no haga nada, que no me mueva. Automáticamente separo mis piernas y abro los brazos para facilitar el trabajo. El más joven cachea mis bolsillos y saca lo que yo les iba a mostrar. ¡Ah!... Le pasa el documento a su colega que lo mira con cara de que todo está en regla, pero el joven sigue buscando en los otros bolsillos. Encuentra la tarjeta del hotel donde estoy viviendo, mis rublos, el espray para el asma. You… hace mímica para preguntar si soy asmático. Muevo dos veces la cabeza hacia delante. En el otro bolsillo encuentra una botellita de poppers. ¡Ah…! Mímica para preguntar si ese es el líquido que le echo al aparato del asma. Muevo otras dos veces la cabeza. Ahora saca un estuche y se pregunta qué puede ser. Lo abre. Son condones y lubricantes. ¡Ajá! Sonríe con malicia. Con señas indaga si vengo de aquella zona donde se escucha música estridente. Afirmativo. También pregunta si voy para aquella otra donde supongo que queda mi hotel. Sí, sí. Une las palmas de las manos y las ladea junto con la cabeza para preguntar si ya voy a dormir. No dejo de mover la mía con insistencia. Espero que me devuelva los documentos y me deje ir.

Canal que recuerda a Venecia o Amsterdam.

Catedral de San Isaac.
Columnata de uno de sus pórticos.
El edificio de la Bolsa.

Fortaleza y Catedral de San Pedro y San Pablo. Impresionante torre con agua dorada.

El Almirantazgo.
Arco de triunfo del edificio del Estado Mayor.

Catedral de Nuestra Señora de Kazán.

Bus eléctrico.

Minibuses.

En las principales avenidas hay este tipo de pasos peatonales de dos sendas, aunque los turistas ven las flechas, no se enteran.

Coro en una iglesia rusa.
Edificios cercanos al Museo Ruso con reproducciones colgadas en sus muros exteriores.

Iglesia de la Resurrección de Cristo.

Interior de la iglesia con piso de diferentes tipos de mármoles.

Arcos y cúpula interior decoradas con mosaicos. Impresionante espectáculo en mitad de la noche. La apertura del Puente Dvortsovy.

Mientras yo me intereso en piedras, cúpulas y columnas, me traslado como poseso entre museos e iglesias, el vikingo se solaza en los parques, saborea la cerveza nacional en una terraza y visita las saunas. Su turismo es social, le gusta conocer a la gente, ver lo que hacen, cómo lo hacen y qué es lo que quieren. Yo, en una carrera contra reloj trato de conciliar tanto lo social como lo cultural, quiero abarcarlo todo pero no doy abasto; termino desplomado en el hotel con las piernas hinchadas.

11 comentarios:

Jorge Ybarra dijo...

!Cuántos recuerdos has despertado en mí! Viví 5 años y medio en esa ciudad maravillosa. Gracias por este regalo. Dime si fuiste en barco.

Misuangelo dijo...

Fue un viaje excepcionalemente hermoso. Viajamos en avión, pero montamos el hidroala de regreso de Peterhof . A este palacio le dedicaré un post especial. Abrazos.

Jorge Ybarra dijo...

¿No viste el de Katherina? No es tan bello como el otro pero es un coño al igual que el de Pushkin, pero esos lugares necesitan un día para cada uno.

Misuangelo dijo...

Lamentablemente no pude verlos todos. Sólo el Ermitage y Peterhof. También estuve en la fortaleza de San Pedro y San Pablo y en las iglesias que menciono. Hay mucho que ver en en esa ciudad. Tampoco pude ir a los teatros cosa que me hacía ilusión. Tengo que dejar algo para la próxima visita.

Jorge Ybarra dijo...

Desde que estoy en Estocolmo he ido 5 veces, esa ciudad es maravillosa y los leningradenses también.

Pelusa dijo...

Por aca tambien has despertado un monton de recuerdos (de mi G) y anhelos (de ambos). G, como Jorge Ybarra, tambien estudio en esa ciudad. Me pregunto si se conoceran acaso...
Nos ha gustado mucho esta entrada. Los deseos que tenemos de irnos unos dias hasta "la venecia del norte"!
Viendo tus fotos, G me ha estado contando que esa Iglesia de la Resurreccion..., que es mas conocida por la "Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada", fue construida en el lugar donde mataron al zar Alejandro II (uno de sus descendientes es un gran amigo neustro), y que el altar fue erigido sobre el lugar donde se derramo la sangre del zar. De ahi su nombre. Supongo que lo sepas, pero a mi me impresiono la historia.
Y nada, que una vez mas te envidio esa movilidad por las ciudades de mis sueños. A esta si que ire algun dia. Lo prometo!
Un beso! Y esperamos mas!!

Pelusa dijo...

Ah! Me dice G que te pregunte si viste "el puente de los besos". Dice que es un lugar encantador.

Misuangelo dijo...

Supongo que se refiera al puente colgante peatonal con dragones alados en los extremos. Yo vi a mucha gente que tocaba y besaba las esculuras para pedir un deseo.

Pelusa dijo...

Nop, dice que ese no es. Ese se llama "puente del banco". Aqui encontre un sitio donde enlistan varios puentes de Sant Petersburgo y cuentan sus historias. Tambien esta el de los besos. Seguro que lo reconoces despues de haber estado alla.
http://www.san-petersburgo.com/puentes.htm

Besos!

misuangelo dijo...

Pelusita, visité la página de los puentes, reconozco a casi todos, pero para ser honesto, me cabe la duda si transité o no por el de los besos. En la ciduad hay muchos canales y puentes; lamentablemente uno puede apreciarlos todos. San Petersburgo no se puede ver ni recorrer en una semana. Tengo que volver :-)

Anónimo dijo...

Your insight view is usefule for me. Thanks!

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