¡Ya viene, ya viene! Una voz anuncia a los vecinos la proximidad del hombre. El pueblo se agita. Por un momento pienso que se ha alborotado un hormiguero. Hay un trasiego de gentes que va y viene por los callejones; después de conocer la noticia y enterar a los suyos, corren hacia la plaza. Tendrá que pasar por allí de todos modos. ¡Cómo se agolpan! Algunos hacen una fila, otros con habilidad intentan ser los primeros. El hombrecito de los consejos hace su entrada en el pueblo. No ha dado un paso y ya están rodeándolo. Lleva en alto una pancarta: OFREZCO CONSEJOS. La multitud no deja de acribillarlo con sus urgencias; se le enciman, casi lo aplastan. El hombre registra concienzudamente la información y trata de dar una respuesta sencilla, lo más rápido posible para interesarse en el siguiente problema. El pago es una sonrisa o un "gracias" opacado por la confusión y el gentío. Y es que estas personas han esperado mucho el arribo de este buen señor quien sólo atraviesa el case...
Foto: Yemi Valdés I Regnbågsteaterns senaste uppsättning Edith Crepp är så mycket mer, i regi av Miguel Ángel Fraga, möter vi en transa som berättar om sina drömmar och om sin längtan att finna kärlek, lycka och acceptans. Redan i början av föreställningen sätter Regnbågsteatern tonen i monologen En transas bekännelse där publiken får ta del av en transas smärtsamma försök att finna kärlek. Håkan Sleman, som har klivit i och ur rollen som Edith Crepp under de senaste 30 åren, gör ett naket porträtt av en människa med en stor längtan efter kärlek – precis som du och jag. Det blir en inblick i hur det är att inte vara accepterad och respekterad. En beskrivning av kärleken i två versioner, så som vi vill föreställa oss den och så som den egentligen kan vara - brutal och våldsam. Med mycket humor och svärta bjuder Håkan Sleman/Edith Crepp osminkat på sig själv och ger styrka i att vara nöjd med och stolt över den man är. I Edith Crepps sällskap finns även Regnbågsteaterns en...
Recuerdo de verano No. 9 Riga es bella aunque modesta en comparación a otras ciudades de Europa. Sus habitantes son gente serena, sufrida, que recién se acostumbran a hacer cosas por sí mismo. Después que visité el Museo de la Ocupación, una tristeza sin precedentes invadió mi ánimo. He estado acostumbrado a disfrutar y destacar lo mejor que ofrecen las ciudades que visito, pero nunca me ha estremecido tanto una localidad como esta que, desde sus comienzos, ha sido vilipendiada por los vecinos que la rodean. Los pueblos bálticos paganos que habitaban la región de Livonia fueron conquistados por los alemanes hacia el 1200 y luego por los polacos y después por los suecos entre 1621 y 1710; más tarde los rusos se apropiaron del territorio hasta que fue derrotado el imperio de los zares en 1918 y se le declaró república independiente para ser anexada luego a la Unión Soviética. Durante la segunda guerra mundial fue invadida por los nazis. Para 1944 fue liberada y convertida en república so...
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