domingo, 30 de mayo de 2010

El Bosque de la Habana

¿Quién le tiene miedo al lobo?
Reportaje fotográfico.


Para despedirme de la ciudad hice esta caminata diurna por el bosque de la Habana siguiendo el curso del río desde el parque Almendares, atravesando los jardines de la Tropical, La Polar y el parque forestal, hasta el cruce de Boyeros y Santa Catalina.

Puente del río Almendares

Río Almendares

Puente visto desde la ribera del río

Jagüey centenario en el parque Almendares

El río sí es cristalino

Adentrándome paso a paso en el bosque

¡Uhhhhh! ¡Qué miedo!

Comienzan a aparecer espectros

Lianas y ramas me quieren tocar

Pequeño puente sobre el río

Vista del cauce

En los jardines de la Tropical hago una pausa


Entrada a uno de los salones de fiesta

Curioso edificio surrealista

Una vista desde la torre

Calzada de Puentes Grandes

Fábrica de Papel en las márgenes del río

Entrada al Parque Forestal

El parque con gran variedad de árboles

Más árboles

Árboles, árboles, árboles

Cruce de las avenidas Boyeros y Santa Catalina

Mapa del recorrido

12 comentarios:

JYbarra dijo...

Miguel Angel, esto te ha quedado precioso y muy nostálgico. ¿Cuando tiraste esas fotos?

Misuangelo dijo...

Como bien dije las fotos las tomé el mismo día que regresé a Suecia, horas antes de enfilar rumbo al aeropuerto. Les invito a hacer este recorrido. Es largo, pero vale la pena descubrir la naturaleza en nuestra propia ciudad. Recomiendo que lo hagan de día para evitar sorpresas.

Silvita dijo...

Bellas fotos! cuánto me hubiera gustado dar ese paseo contigo! Me encantó la vista donde el río se ve cristalino... no lo recordaba tan bello!
conoces el poema al Almendares, de Dulce María Loynaz?
Besitos!

JYbarra dijo...

Yo lo hacía de muchacho con un grupo que nos llamamos el club ciclista del cerro y era maravilloso. Se mantiene muy bien. Me alegra mucho, pero la ultima vez que fui estaba lleno de amientosos

misuangelo dijo...

Silvita, sería bueno que publicaras (al menos un fragmento) del poema de Dulce Ma. Loynaz. Yo no lo recuerdo.

Pelusa dijo...

Uy! Esto me ha sorprendido muy gratamente! Cuantas veces no pase a pie o en bici por el bosque... y nunca deje de maravillarme por esas cortinas verdes que colgaban de las ramas de los arboles! Que lindo! Gracias por el paseo.
Besos!

Misuangelo dijo...

Pelusa, Silvita, Jorge, me agrada mucho que les haya gustado este paseo virtual. Esa era la intención, compartir, recrear.

Libélula dijo...

Holasss! vine de mano de Silvi, acabo de regresar de visitar nuestra isla y como siempre mi ritual de pasar por el Almendares. Me encantó esta travesía mágica tuya,me vi en ella.

GRACIAS!

abrazos

Yordy

Libélula dijo...

Y con el permi de Silvi y Misuangelo acá dejo el poema al Almendares, y con la voz de su autora. Como diría ella misma:

Yo no diré qué mano me lo arranca,
ni de qué piedra de mi pecho nace:
Yo no diré que él sea el más hermoso…
¡Pero es mi río, mi país, mi sangre!

http://www.postaldecuba.com/almendares#more-873

Misuangelo dijo...

Gracias, Libélula, por tan lindo poema. Yo, particularmente, siento cariño y respeto inmenso por este rio de y la ciudad que él riega.

Ines Bobadilla dijo...

Miguel Angel, haz hecho un recorrido fotográfico que tiene que ver con las vivencias y recuerdos de mi infancia.
Mientras tuye 10 y 12 años, visité casi a diario el Parque Almendares en el horario de almuerzo y tarde, incluído las largas caminatas en el profundo bosque de La Habana. Del colegio donde estudiaba a la entrada del parque, solo dos calles lo separaban.
Pero como si fuera poco este privilegio, he tenido vínculos muy directos con todos los jardines de la Tropical hasta llegar a Puentes Grande de donde proviene una parte de mi familia Bobadilla, así que la ruta que trazaste practicamente sería una de las mías en un retorno físico a La Habana.
Y para completar la emoción que me has hecho sentir, irrumpió tu blogt mi búsqueda de datos y referencias que hago, mientras escribo un libro basado en mi padre que vivió pobremente sus primeros años de vida en un cueva de las orillas del rio en la entrada del bosque.
Un abrazo desde Barcelona,
Inés
PD. las fotografías son bellas

Miguel Ángel Fraga dijo...

Inés, me alegra mucho que el documento fotográfico haya despertado en ti imágenes tiernas y conmovedoras. Éxito para tu libro.