jueves, 11 de agosto de 2011

Leyendas de los Cinco Reinos

Leí el libro durante mi estancia en Crimea, tierra de tártaros y eslavos. Tendido sobre las rocas que son bañadas por el Mar Negro, pude suponer a lo lejos, entre la espuma de olas ariscas, los velámenes y mástiles de griegos, godos y turcos otomanos que alguna vez cruzaron estas aguas con históricos propósitos. Refrescado por la brisa subtropical que evoca el aire mediterráneo y protegido por monolíticas piedras de montañas que se inclinan con devoción hacia el mar, discurrí embelesado las Leyendas de los Cinco Reinos (Editorial Gente Nueva, 2010). Fue una experiencia magnífica disfrutar la lectura en el paisaje propicio. Desde mi caleta podía escuchar los ronquidos de dragones ocultos en cavernas y distinguir sin disimulo a unicornios encabritados en los promontorios. No soy lector de literatura fantástica, pero esta me pareció formidable. La escritura de Yoss (José Miguel Sánchez) y su manera de fabular son subyugantes, tal parece que al penetrar en su creación formamos parte de seres que habitan un universo paralelo al nuestro. En Soristerra –el pequeño país sin costas–, Iloristán, Turia, Xul-ad –las grandes naciones– y Rurk, al norte lejos del océano, en las encumbradas montañas del continente, tienen lugar las heroicas y fantásticas historias que Yoss relata.
¿Será “Yosem” el propio Yoss que se ha inventado ser el “Chico de las Cabillas” o es realmente el contador de cuentos capaz de hacer magia con sus palabras? ¿Quién es Rauk: el rey de ojos azules o Aurk el hombre de ojos grises? Anagramas y simbolismos, paisajes románticos descritos con épico lenguaje, consiguen convertir en imágenes cada historia que se narra. Sus dragones, sus magos, genios y paladines, pese a su presunto salvajismo tienen la humanidad y la ternura que procuramos. Todos juntos nos hacen alucinar; y es que en cada leyenda se han sublimado los deseos que no hemos satisfechos. En el cuento final Vidas de Gata, acudimos como convictos al resumen de las quimeras que por mucho tiempo guardaremos en el corazón.
Yoss, gracias por compartir tan desbordada imaginación e introducirme en otros mundos posibles.

2 comentarios:

Silvita dijo...

Igualito. Nota al pie: el cetro que porta el Rey Yoss es un ramo de hierba de San Juan: hipericum perforatum.

Lauro dijo...

Que bien leer esto en ese paisaje... Un abrazo.