martes, 7 de septiembre de 2010

Termina el verano

Para continuar el ciclo de las estaciones uno no sabe si abrigarse o llevar una chaqueta, por si acaso. Las expresiones de los rostros son austeras y el andar ligero. Nada será igual a partir de este momento. El ciruelo del patio es echado abajo para dejar constancia del hecho. Con el moderno afán de embellecer los alrededores nos despojamos de lo que nos sostiene. Con tristeza asisto a la caída del árbol. Por algún tiempo más permanecerán maderas, ramas y hojas en el suelo. Y este recuerdo.

3 comentarios:

Pelusa dijo...

Ayyy! Que pena!!! Tan lindo arbol!
Los hombres es que somos los depredadores mas peligrosos... Por que haremos estas barbaridades??
Merecido el homenaje, Miguel. Gracias por compartirlo.
Besos

Ya vi los links a los videos en mi blog. Gracias! Ultimamente necesito ese tipo de impresiones agradables, que me lleven hasta la risa incluso. Pa' mi que necesito vitaminas o algo asi...
Mas tarde los voy a ver con calma.

Silvita dijo...

Me da mucha pena la poda del ciruelo. Con él pierden su vivienda montones de bichitos: pajaritos, escarabajos, hormigas, larvas, arañas, cienpiés, etc, que formaban su ecosistema. Qué barbaridad.
Besitos.

Misuangelo dijo...

Con qué tristeza se anuncia el otoño.