martes, 22 de diciembre de 2009

Masaje en la Tertulia

Amasamiento en los hombros. Esta vez nos tiramos pa’l piso. Sí, y nos quitamos la ropa. ¡Pero sin orgías, eh! Nuestras tertulias son organizadas y sin exhibicionismos. Como aprendices de la vida, queremos conocerlo todo y llegó la ocasión de recibir un curso de introducción a técnicas del masaje. Conocer las diferencias sustanciales entre el masaje oriental y el occidental, los diferentes estilos que han surgido a partir de las técnicas fisiológicas y energéticas, hablar de los beneficios del masaje (efectos relajantes, estímulo de los sistemas nervioso, vascular, muscular, la circulación periférica, la piel, articulaciones y ligamentos, entre otros) son conocimientos importantes; pero el bla bla bla no que quedaría completo sin una demostración de maniobras y agarrares útiles para aplicar en momentos de tensión y fatiga muscular. Preparación. Calentamiento de las manos.Friotación con los pulgares en la espalda.
Para poner en práctica lo aprendido, en una doble sesión, fuimos masajistas y modelos de manera alternativa. Todos terminamos muy satisfechos. Torsión del trapecio.Frotación con los nudillos.
“Esto es uno de los placeres de la vida, y yo que pensaba que comer era lo mejor”, dijo alguien a punto de quedarse dormido. La música de un teléfono móvil se dejó escuchar de fondo. “¡Qué inoportuno, quién será!” “Déjalo sonar, es mi mujer, pero ahora no voy a contestar.” Volvió a repetir la voz somnolienta. Y tiene razón: los masajes se disfrutan sin interrupciones.Mientras Silvita busca las contracturas, Miguel masajea el cuello.
Los anfitriones de la tertulia -Rebeca, Osnaide y Magela- agasajaron a los tertulianos con un glögg de bienvenida, vino dulce condimentado con especias que se bebe caliente con trocitos de almendra y uvas pasas para calentar el cuerpo durante los meses de noviembre y diciembre. Fue una manera de mostrar lo que han aprendido de la nueva cultura. Pero eso no fue todo, al finalizar las sesiones de masaje, sirvieron sendas tortas de espaguetis adornada con tomates (receta cubana moderna) y ensalada, por supuesto. Vale añadir que la comida, aunque no es imprescindible -como el masaje-, siempre se agradece.Llegó la jama.
Este fue el último encuentro que tuvimos con los sociólogos que ya regresaron a Cuba. A modo de despedida, los profesores le entregaron a Víctor una artesanía cubana para colgar las llaves de la asociación cultural que estamos creando para cubanear a gusto.Una llave grandotota para colgar las llaves pequñitas.

2 comentarios:

Silvita dijo...

Qué bien la pasamos, Migue!
Me encanta que escribas estas crónicas, tu blog se ha convertido en la memoria de la pandilla!

Misuangelo dijo...

Creo que sí. Espero que tengamos muchas más tertulias y momentos agradables para compartir y recordar.