martes, 3 de marzo de 2009

Tertuliando con la pandilla

Vanessa lee su obra
Hace un tiempo atrás Vanessa me confió sus manuscritos para que le diera mi opinión. Yo quedé fascinado con la lectura y a partir de ese momento me convertí en un fiel lector de su obra que disfruto a modo de capítulos por entrega. Hasta el momento le había dado mis criterios y algunas recomendaciones con ánimo de estimular su creación, pero una vez que el libro ganó en cuerpo le propuse realizar la lectura de una parte del mismo ante un público; así tendríamos un mejor estado de opinión. Con gusto aceptó. En principio pensé organizar la tertulia en el Café Banjo, un sitio acogedor y pequeño. Allí solían reunirse en las tardes chicos y chicas homo-bisexuales. Pero cuando Vanessa y yo acordamos visitar el lugar para presentar nuestro proyecto, Anders el de bigotes de felino, más actualizado que yo en temáticas de aperturas y cierres me preguntó: ¿Para dónde vas si Café Banjo cerró hace un mes? Y con ironía añadió: Es que no lees las noticias. Bueno, Vanessa, lo haremos en mi casa, le dije. Silvita había ofrecido con anterioridad la suya pues estaba enterada del asunto y hasta había leído fragmentos del libro de Vanessa, pero casa por casa, la mía quedaba más cerca de mi cama.
Me puse a pensar en quiénes serían los invitados a la lectura. No podían ser mucho pues mi apartamento es pequeño aunque de pie, derechitos uno al lado del otro caben cincuenta personas, pero hombre, en una tertulia... Miré los muebles y conté la capacidad de los asientos. Diez personas. Prioridad para la pandilla: Silvia, Helena, Cuqui, Víctor y un servidor. Vanessa, nuestra invitada de honor y los de ocasión que si bien fueron varios invitados, por una razón u otra sólo confirmaron su asistencia Kike y Anna. El vikingo bigote de gato, como trabaja en horario nocturno, llegó después y con hambre. Y con gran entusiasmo sintiéndose en casa se entregó con encono a la tarea de finalizar la tabla de quesos y frutas que había obsequiado a los tertulianos. Cuqui comenta la obra
La primera en llegar fue Vanessa quien me ayudó a preparar el salón(cito) y vestir la mesa. Como la cita era para las ocho de la noche, los latinos auténticos comenzaron a llegar a las ocho y cuarto. Una copa de vino de bienvenida, los habituales saludos y halagos qué ropa tan bonita, qué bonito tu pelo, cómo hueles qué rico, qué perfume es. El perfume de mi novio, respondió Silvita; como él no vino, traigo su olor conmigo. Conforme a lo planificado la lectura comenzó faltando un cuarto para las nueve. Todos fueron puntuales, hasta Cuqui que como hada espléndida y seductora llegó rayando las ocho y cuarenta y cinco. Aquí está tu copa de vino, cuelga el abrigo y para la sala que va empezar la actividad.
Como en toda presentación de libros que se respete se requiere de un profesor universitario, un intelectual de prestigio, un famoso que diga las palabras de apertura, yo, mecenas y anfitrión, no me hice rogar, y sin que nadie me lo pidiera hice de presentador y moderador. Leí la versión original del texto que precede a esta crónica para despertar el interés de los presentes y permití luego que se escuchara la voz de Vanessa.
La autora con gran tino hizo tres intervenciones. Los fragmentos escogidos fueron muy acertados pues abordaron los momentos claves de su historia: infancia –cuando toma conciencia de lo que quiere ser realmente–, el momento postoperatorio y la primera relación a la quien le cuenta su estado de chica transexual. Tras cada lectura las opiniones surgieron como los borbotones de un yacuzzi. Preguntas, cuestionamientos, reflexiones, análisis y todo lo que conlleva a la polémica. No faltó el que hiciera hasta alguna anécdota personal aunque no viniera a cuento. Vanessa escuchó con atención y fue amable con sus respuestas. Todos coincidimos en que es una muchacha encantadora.
Aunque la tertulia no era un debate sobre la transexualidad sino la presentación de una obra literaria de carácter testimonial, fue una oportunidad magnífica para esclarecer algunas dudas sobre este fenómeno, entenderlo y desmitificarlo, cosa que coadyuvó a despojarnos de juicios preconcebidos. Una experiencia para no olvidar. Muchas cosas faltaron por revelarse pero no todo se puede contar en una presentación. El objetivo principal se había cumplido, despertar el interés por la lectura e invitarlos a visitar el jardín de las mariposas donde se asiste paso a paso a la metamorfosis que anuncia la primavera. Y para esto hay que conocer a Vanessa o leer su historia.

Cuqui y VictorAnna escucha con interés













Los tertulianosHelena, la fotógrafa de la noche.Anders y Kike
Silvita

4 comentarios:

vanessa lopez dijo...

gracias a todos por vuestra precencia que me lleno de energia y poder para escribir mas todavia.


saludos

Silvita dijo...

Sí Miguelito, sí: qué noche tan linda pasamos! El libro de Vanessa, te atrapa y te hace sentir y pensar, valioso testimonio que promete ser un éxito de crítica y público. Un privilegio que haya compartido su vida y su libro con nosotros. La conversación, fascinante. Los quesitos y los vinitos... bueno, mírenme la cara que tengo en una de las fotos, jeje! La compañia, para qué comentar: están en mi corazón!
En fin, hermano, QUE SE REPITA!
Besos, besitos y besotes,
Silvita.

Anónimo dijo...

Querido Migue Angel! tu talento siempre me deja anonadada, tengo que estar a la altura tuya!! me gusto mucho , tu forma de relatar es siempre muy amena y simpatica. Te das cuenta si en las clases de ingles hubieras (nose si se escribe asi) chacoteado menos , sabrias mas! me rei mucho ,en varias partes y me doy cuenta que te hecho de menos! .La Vanesa es bien bonita, me imagino lo fuerte que debe ser tener que atreverse a ser una mariposa , cuando encontramos lo que en la vida nos hace disfrutar nos volvemos un poco mariposa, verdad!!. Lo que si yo creo que cuesta ser persona por lo menos eso lo debemos enfrentar todos no hay exepcion, tu sabes ser conforme con la vida es un poco lo que hay que conseguir! Yo quiero volar, ser mariposa estar contenta con la vida y no importarme lo que otros diran, a la ves que quiero aceptar y ser aceptada , ser una persona que puede ver la vida con sus maravillosas opurtunidades y tambien sus injusticias! . Quiero en mi ultimo respiro, sonreir y saber que se va una amante de la vida!! Flor.

Silvita dijo...

Qué lindo todo lo que dices, Flor!Yo también quiero!
Saludos de Silvita!