lunes, 2 de marzo de 2009

Vanessa en la tertulia

Vanessa López “Cuando yo tenía diez años vi un documental sobre una chica en Estocolmo que quería cambiarse el sexo”. Así comienza la historia de Vanessa.
Homosexualidad, bisexualidad, travestismo, transexualidad, son palabras o términos que escuchamos a menudo. Todos tienen una raíz común, la sexualidad humana; pero no deben confundirse. Cada uno alberga su propia definición y por ende su propio sino, o su drama, o su tragedia. En nuestra tertulia del viernes 27 de febrero nos concentramos específicamente en la transexualidad. ¿Cuántos no han cotilleado al saber que alguien es transexual? Asombro, duda, curiosidad, morbo, ira, burla, son reacciones espontáneas que aparecen de inmediato en una conversación de este tipo. Prejuicios, discriminación, tolerancia, aceptación.
Vanesa López ha decidido escribir sobre su vida y con mucho valor leyó fragmentos del libro que está escribiendo como un testimonio ficcional. También podría leerse como una novela donde aflora el mundo interior de la persona que ha buscado siempre la aceptación social como derecho inherente a la vida. Después de mucho batallar para librarse de la cápsula donde yacía encerrada como gusanillo, Vanessa se ha transformado en mariposa. Finalmente ha conseguido su objetivo pero no se detiene, con este libro Vanessa vuela más alto. Ella puede porque no tiene miedo a la altura.
Cualquiera en su lug
Vanessa Lópezar desearía romper con su pasado, pero ella es la misma persona, o la continuidad de aquella que era antes de su transformación. El cambio es sólo físico con la madurez que su experiencia le permite. Por eso habló sobre sí sin miedo, hasta con desenfado.
Todos creíamos conocer de qué iba el tema, pero al escuchar a Vanessa nos adentramos en un mundo realmente desconocido. Yo he tenido el privilegio de leer sus manuscritos y confieso que en la medida que me sumía en la lectura me descubría cada vez más ignorante; qué poco sabía de tales sentimientos y pasiones. En el seno de una familia de emigrantes establecidos en Sucia construyó su infancia lo que la llevó a recibir una formación bicultural a la que sumó la inconformidad con su cuerpo de varón. Tabúes preestablecidos, incomprensión familiar y social. Luchar contra estas murallas desde una edad tan temprana es de por sí traumático. En su libro Vanessa cuenta su adolescencia y su empeño por alcanzar el objetivo final: convertirse en la mariposa que ha soñado ser. Y lo logra no sin esfuerzo. Aunque a simple vista parezca que un cambio de nombre, identidad, algunas cirugías y reconstrucciones, parezca cosa fácil, –el éxito de la ciencia moderna– nadie sospecha la carga terrible que Vanessa ha llevado durante años derramando a su paso sonrisas y lágrimas. Traumas síquicos, conflictos morales y existenciales redundan en limitaciones y auto-limitaciones, temores y neurosis.
Pero este libro no es un melodrama. Hay momentos en que me he reído con ganas porque Vanessa habla de la vida o la suma de todas las cosas. La autora no ha inventado un personaje, ni quiere convencer a nadie de su bondad y candidez. Ella es como es y con picaresca narra sus aventuras en un mundo real donde casi todo es permitido con tal de sobrevivir. Admiro su sinceridad cuando cuenta aquellas anécdotas en la que no esconde sus debilidades, ni sus odios ni sus revanchas. También la relación con la madre, baluarte imprescindible y, en paralelo, la desconcordancia con un her
Miguel Ángel Fragamano que aunque es homosexual no llega a comprenderla, las travesuras de adolescente, los amores posibles e imposibles. Algo más que llama mi atención es la perspectiva feminista que adopta la segunda parte del libro. La vida no llega a ser color de rosa sólo porque la mariposa ha abierto sus alas. Vanessa al convertirse en mujer tiene un nuevo reto, desempeñarse como tal y sufrir el machismo y la desigualdad de los géneros.
Nacido varón, familia monoparental, emigrante, incomprendido, transexual. Demasiados adjetivos convierten a este libro en algo muy especial. Vanessa no oculta quien fue, como mariposa no renuncia a su pasado, por el contrario lo revela. Sin temor al escarnio se ha planteado con su obra una nueva meta, persuadir, concienciar y lograr que la aceptemos de la misma manera que ella nos acepta a nosotros.

4 comentarios:

Silvita dijo...

Tjäna! Muy interesante el texto, que recuerdo de la tertulia y... a ver, qué más pasó en la primera gran tertulia literaria de la calle Kristianstad número dos? (No será Trocadero 168, pero como se troca el paladar al pronunicar la direción sueca esa! Kris tian stads gata... jeje, miau... no era gata?)
Además, Cuál fue la acogida del distinguido público participante, es decir nosotros, al texto de Vanessa? Y las fotos de donde nos vemos, dónde estarán? Ah, ya caigo, todo eso es para el comentario que viene! Lo espero con ansiedad!
Silvita

Viktor dijo...

Estoy cocinando y pensando en Vanessa. La olla está cogiendo presión. Qué bonita es Vanessa. Aún no creo que sea una transexual, es una chica auténtica por la cual me convertiría en heterosexual.
El chino de Centro Habana

Viktor dijo...
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Misuangelo dijo...

Bueno, venga, escribiré sobre la tertulia. Lo más importante que me interesaba destacar ya está dicho, ahora vendrá la sobremesa y los paparachis.