lunes, 17 de agosto de 2009

Mi socio Pánfilo

por Rafael E Saumell

Mientras escribo estas líneas Pánfilo, un hombre hecho famoso por su grito “¡HAMBRE!” desde La Habana y frente a una cámara, está preso, condenado a dos años de privación de libertad por el delito de peligrosidad social. Cualquiera puede ver el video en youtube.com. El señor interrumpe a un amigo que se dispone a hablar de música y con los ojos encendidos por el alcohol y la rabia, perdido el miedo, se queja de que no hay nada que comer en Cuba. El tono y la intensidad de Pánfilo, su carisma, acentuaron la desesperación del joven borracho, con el estómago literalmente partido, es decir, hambriento. Además de youtube.com, los canales de TV del sur de la Florida, un video-clip con ritmo de reggaetón, lo hicieron célebre.


Tal fama le costó cara a Pánfilo. A los pocos días salió otro video de este hombre que parecía haberse vuelto otro: apesadumbrado porque se le habían acercado gentes de la policía y él temía lo peor que en la isla significa ir al talego. La profecía se cumplió. Lo sometieron a juicio y lo sentenciaron a pena de cárcel. Los jueces no mencionaron la verdadera causa, que al hombre se le había ido la lengua y dicho algo prohibido en el país, que hay hambre, que hace falta “iria” (comida). No, lo metieron detrás de las rejas por vagancia, por no conseguir empleo.
La acción tomada contra él tiene varios propósitos. Primero, castigarlo, silenciar a quienes piensan igual y de paso amordazar a quienes en el futuro hagan videos con declaraciones semejantes. Quienes se atrevan a decir sus opiniones sobre el estado actual de las cosas, podrán alcanzar fama pero irán a gozarla en las cárceles del archipiélago. Quienes se presten a divulgar los ecos de las protestas serán los responsables del destino presidiario de esas gentes.
Sin embargo, Pánfilo no dijo nada diferente a lo que ha venido reconociendo el general Raúl Castro en cuanto al desabastecimiento de productos agrícolas en Cuba. Basta con leer una parte de su discurso el pasado 26 de julio para comprobar que la batalla por los alimentos se ha convertido en un tema estratégico de cuyo desenlace depende la continuidad de la revolución de 1959. El mismo general admitió en esa alocución que lo único sobrante en la nación son los innumerables problemas padecidos por sus habitantes. Resulta paradójico, digamos, que la provincia de Sancti Spiritus tenga una tasa de mortalidad infantil más baja que la de Washington D.C. y que a la vez la leche, los productos lácteos y los alimentos para niños escaseen allá y en el resto de la república.
Pánfilo no mintió, expresó lo que todo el mundo sabe, acreditado por las palabras del general-presidente. El grave error de Pánfilo, para seguir la lógica de Raúl, consistió en que no emitió esa crítica desesperada (¿de qué otro modo se puede hablar cuando hay hambre?) en el lugar y el momento adecuado y ante las autoridades reconocidas. No alzó la voz en una reunión del Comité de Defensa de la Revolución, ni ante el Delegado del Poder Popular, ni ante el secretario del partido comunista en su zona. Al ignorar los eslabones y canales establecidos, se separó de la línea trazada por la nomenclatura. Sólo Raúl Castro y los autorizados por él pueden llamarles a las cosas por sus nombres. La libre iniciativa de expresión, practicada fuera del juego, lleva al calabozo a cualquier infractor.
Me pregunto, por comparar, cuántos críticos del desastre de Nueva Orleans, arrasada por ‘Katrina’ y la inoperancia suprema de los gobiernos locales, estatales y federales, fueron procesados y sentenciados a prisión por criticar al presidente de los EEUU, a la gobernadora del estado y al alcalde de la ciudad. No conozco un solo caso de un Pánfilo o Pánfila de Luisiana que haya sido puesto de patitas en un calabozo por quejarse a toda voz del hambre y de la pésima gestión de la agencia gubernamental responsabilizada con enfrentar desastres naturales (FIMA).
Debemos hacer una campaña enorme, inteligente, persistente, para que liberen a Pancho, un héroe genuino de los barrios habaneros. No era el único “vago” en una nación que enfrenta una crisis socio-económica asfixiante. La prensa local admite que existe falta de motivación en las gentes para trabajar: los salarios son miserables, el mercado interno de productos industriales y alimentarios es de lo peorcito en el hemisferio occidental. ¿Trabajar para qué? Como dicen muchos en Cuba, “si ellos hacen como que nos pagan –unos sueldos ridículos- nosotros hacemos como que trabajamos”. A ese circuito socio-político y económico perteneció Pánfilo.
Hay que ayudarlo, brindarle solidaridad constante y eficaz, para que su familia reciba la divisa convertible que le permita comprar en las tiendas para extranjeros y puedan resolver sus necesidades cotidianas. De paso, para que le lleven buenas jabas (bolsas) con alimentos, pasta dental, jabón y desodorante a Pánfilo. Es hora de la solidad fructífera, real, cumplida con un humilde ciudadano que se atrevió a cantar las cuarentas. Yo apoyo a Pánfilo, por lo que gritó, en medio de una borrachera, con la lucidez y el conocimiento que tienen todos los sobrios que en Cuba han sido.
No debemos parar hasta que Pánfilo sea excarcelado, es imperdonable dejarlo solo y que se pudra en unas de esas galeras del sistema penitenciario de Cuba, donde lo pueden provocar y arruinarle la existencia. Que sepa que todos sabemos de su grito, cierto y rotundo. Pánfilo merece todo lo que él debería tener a diario, o sea, una mínima cena que pueda disfrutar, y no una sola cena colosal, que tenga lo que debía tener, vamos a ver, comida y libertad de expresión, sin peligros para él ni para nadie. Te queremos Pánfilo, hermano. Cuídate en las celdas, no te dejes provocar, que no te enmarañen los oficiales ni los presidiarios. Un abrazo amigo de todos.

Rafael E. Saumell, Ph.D.Professor of SpanishDepartment of Foreign LanguagesSHSU


Para ver el vídeo original en YouTube haz click aquí


Esposa de Pánfilo expresa su inconformidad con el vídeo manipulado por la red y que le ha creado problemas a su familia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo ví la noticia,en la prensa,en Youtube,en la tv de Miami y en los noticieros de la tv.de acá.De verdad que fue impactante:el pobre Pánfilo,borracho como una uva,se atrevió a decir lo innombrable.Dicen que los borrachos no dicen mentiras,solo pierden la verguenza y el miedo a decir lo que piensan .
Muy cierto el artículo que envias,gracias por recordarme.Un besito

Silvita dijo...

Esta historia es el colmo del ridículo: meter preso a alguien por su descarga etílica, que, además, no aporta nada nuevo... no dice nada que no sea resabido y revivido y redicho por presentes y ausentes... es un abuso y una ridiculez. Pobre hombre. Todos nos habíamos reído con el chiste, pero ahora se nos cae la cara de verguenza ajena. Qué impotencia. Así están las cosas.