domingo, 2 de agosto de 2009

El Festival de Möllevång

En Malmö todos los caminos conducen a Möllevång. Si bien no es el centro de la ciudad, geográficamente es el punto central del entramado urbano. El barrio surgió de una zona industrial como distrito obrero y poco a poco, ha ido acogiendo a personas con diferentes antecedentes idiomáticos, raciales y culturales. De manera armónica aquí se vive e interactúa bajo el principio de respeto a las creencias, costumbres y posiciones políticas de las etnias que componen el barrio. Lejos de ser una torre de Babel sus habitantes se complementan y son ejemplo de cómo la convivencia es posible con tolerancia y sentido de libertad; no todos somos iguales pero sí tenemos los mismos derechos y deberes sociales. Esto ha convertido al barrio en una zona experimental al margen del ideal y las tradiciones suecas, un espacio notable en el ambiente de la ciudad.Möllevång consta además con importantes áreas y centros comerciales, culturales y recreativos, entre ellos, la antigua Fábrica de Chocolate –convertida en foco cultural que incluye escuelas de teatro, danza, pintura, el museo del chocolate y un auditórium para eventos– y el Parque Popular (Folketspark) que respalda la recreación y el entretenimiento. Los mejores restaurantes de comida internacional de la ciudad se encuentran en las áreas aledañas a la plaza de Möllevång. Es un barrio muy animado, sobre todo los fines de semanas donde la juventud acude a divertirse. La plaza de Möllevång es una de las más festinadas por los bares, tabernas y restaurantes que la rodean, y por cierto, muy visitada por la poli para mantener el orden. El festival de Möllevång es un acontecimiento local de interés cultural producido por iniciativa de los que viven y están interesados en el crecimiento social del barrio, un festival del pueblo y para el pueblo. En la escena cultural aparecen representadas gran parte de la vida y el arte popular del barrio. Con el esfuerzo de sus participantes y los recursos que tienen a su disposición, los vecinos han concebido un gran acontecimiento que los diferencia del resto de los barrios de Malmö. Orgullosos de tener este tipo de evento han demostrado que el trabajo en conjunto sí es posible y que poco a poco, con empeño, se puede crecer tanto físico como social, rehabilitando el entorno y transformando los espacios en aras de la integración sin perder la identidad.Durante dos días, viernes y sábado, los vecinos hicieron suya la plaza, las calles y jardines del barrio. Trasladaron sus muebles a la calle y convirtieron las esquinas en una gran sala de estar al aire libre con música y color.
El desfile multicultural constató que Möllevång, el barrio más carismático de Malmö, reúne buena parte de las culturas que definen a nuestro planeta.


Rostros del Festival

3 comentarios:

denis dijo...

Este es un ejemplo como tantos otros, más sencillos y hasta podría decirse cotidianos, de lo que llaman "globalización cultural". Resulta impresionante (quizá muchos no lo saben, no lo recuerdan o prefieren eludir)que la historia se ríe en nuestra cara cuando de migraciones se trata: unos cuantos centenios atrás, quizá menos, un número muy amplio de europeos se desplazaron hacia otros lugares del mundo (hasta los países de quienes vivimos aquí actualmente), hoy se vuelca la moneda y habitantes de muchos lugares del mundo llegan al viejo continente con ansiedad de libertades, (comodidades?)o con el sencillo deseo de probar suerte. Nos mezclamos: tomo de ti, tomas de mí, tomamos de él-costumbres, ideas, recetas de cocina, hasta formas de rascarnos la espalda o de hacer el amor-. Fernando Ortiz volvería a hablar de un gran ajíaco y otros científicos preverían un futuro meztizo para la humanidad.
Montarse en un metro en Estocolmo en horarios pico puede causarte un buen dolor de cabeza, si no llevas un par de audífonos que permitan abstraerte de lo que no es otra cosa que una gran Babel: se entremezclan, se yuxtaponen, friccionan, compiten voces árabes, asiáticas, latinas, eslavas, alaridos infantiles (en sus respectivos idiomas), gritos de grupos adolescentes (explayando anárquicamente sus necesidades de reconocimiento social). Lo más impresionante es que en la mayor parte de los casos no son diálogos, sino monólogos lo que puedes escuchar gracias a la tecnocracia de la telefonía movil.
No obstante, Migue, lo interracial no nos anulará identitariamente sino que puede hacernos parcial o totalmente diferentes.
Te agradezco porque me has hecho medianamente recordar algunas de las reflexiones que me han rondado desde que llegué a este país.

Silvita dijo...

Caballero: me he asuecado. No, no voy a pedir socorro por eso ;-) porque no se trata que haya dejado de ser yo y me haya convertido en otra cosa (?) ... es que descubro que me siento en casa en Malmö, que me siento bien en Suecia. No vivo ya el desarraigo sino la el viaje de descubrimiento. Creo que ahora es que entiendo aquellos versos tan machacados, que limpia de matutinos la memoria, vuelven a mí con la belleza de su sencillez y su sabiduría:

Yo vengo de todas partes
Y hacia todas partes voy...

Por otra parte tal vez sin los matutinos machacantes hoy no recordara esos versos, qué dilema.

En fin: que siento en casa en Möllevången!
(También en el archipiélago de Estocolmo, o en otros escogidos lugares de Suecia.)

Möllevången es donde no te sientes ajeno porque todos somos de esta y otras partes. Möllevång tiene tremendo swing!
A Möllevång hay que dedicarle un post y no robar tanta cámara en el blog de Miguelito... jeje!
Sólo añado que me gustaron el texto y las fotos y me alegra ver caras conocidas!
Dennis, coincido: me pasa lo mismo del metro cuando cojo el bus Nr 5 que es tremenda mezcla, como de Channel.
Ah, migue, no eres bobo, hay cada ricura por ahí :-)
Besitos,
Silvita la de la islita que es una balsita.

Misuangelo dijo...

Ir por lana y salir trasquilado, es un viejo refrán. Las culturas sucuben bajo la embestidas de las nuevas hordas. Los imperios se desmoronan y los conquistadores son conquistados; creo que esto es una ley social que se ha venido cumpliendo. La historia del hombre, en esencia, se ha basado en sus emigraciones y sus guerras, cuyo fundamental propósito ha sido ampliar las cercas de los territorios. Vivimos hoy en la edad global y ser un emigrante puede hasta decirse que es estar a la moda. No siento humillación por ello, por el contrario, estoy comprometido con el discurrir del tiempo. Los emigrantes, los depredadores del siglo XXI, hemos comenzado ha desestabilizar el orden mundial, así como las hordas bárbaras destruyeron a Roma y su imperio.