viernes, 19 de noviembre de 2010

Origami para los genitales


Chicos guapos y desnudos en escena es una atracción que no pocos resisten y de la que muchos se avergüenzan. Aparentemente escandaloso, como para no perdérselo. Con todo, confieso que a la media hora el show comenzó a parecerme largo.
Simon Morley y David Friend fueron los primeros quienes en 1998 presentaron la primera demostración en Melbourne International Comedy Festival en Australia. Aupados con los aplausos y los comentarios positivos del público, la idea progresó y casi de inmediato emprendieron una turné para convertir el "origami de los genitales" en un fenómeno artístico internacional, especialmente en West End (en Londres) y Broadway (en Nueva York).
Suecia, como se puso tarde a la cola, tuvo que esperar casi una década para que los chicos (de segunda generación) visitaran primero Estocolmo y después Malmö. Como evangelistas del fenómeno los seguidores de Simon Morley y David Friend continúan fieles a sus creaciones.
Babel, el centro cultural de Malmö que acoge a grupos alternativos, les pareció muy bien dar la bienvenida a los “bad boys” de Puppetry of the Penis.

Sin ánimo de desmeritarlos, el espectáculo no necesariamente tuvo que ser dirigido para adultos. Por el contenido y la relativa ingenuidad al manipular los genitales, lo considero más bien para adolescentes. Si viviéramos en una sociedad sexualmente desprejuiciada podría hasta incluirse en un programa de entretenimiento para niños que, objetivamente, son los que tienen la curiosidad latente.

Cuando los varones comienzan a ser conscientes de su órgano viril –mucho antes de considerarlo órgano sexual– se preguntan, aparte de servir para expulsar la orina, qué otra utilidad pudiera tener. Jugar con los genitales es natural y orgánico durante la infancia aunque la sociedad (o los padres) lo consideren pecado o inmoral.
Por experiencia, muchas de las formas y caprichos que los actores impusieron a sus genitales, no me eran ajenas, yo también de niño y adolescente hice el helicóptero, la vagina, el ojito… aunque nunca les inventé nombres y, mucho menos, lo hice de manera pública. Si para muchos está claro que el juego es el mejor recurso para aprender y desarrollar habilidades, jugar con nuestro propio cuerpo es la forma más deleitable de humanidad.La vagina

En mi opinión, lo más destacado de la presentación, desde el punto de vista teatral, fue la forma de abordar el desnudo en escena. Utilizando el criterio del naturismo, lejos de cualquier indicio erótico o fetichismo, la desinhibición y el acto lúdico –sin segundas intenciones– concedió a los actores un carácter de niños traviesos. A pesar de mostrarse en cueros durante toda la obra, no hubo estímulos sexuales para los espectadores; los penes, como cualquier otra parte del cuerpo humano, fueron instrumentos para fantasear y crear origamis. La Hamburguesa

6 comentarios:

Jorge dijo...

Nunca supe de que habán actuado en Suecia. Cuando sucedio? Parece que estaria de viaje.

misuangelo dijo...

No debió hacer mucho tiempo. Los chicos andan de gira por diferentes ciudades.

Pelusa dijo...

Misu: si te digo la verdad, yo veo anunciado un espectaculo de estos muchachos y ni siquiera se me ocurre acercarme. Como dice la malquerida, yo soy media pajuata (por suerte no llego a pajuata y media). Ahora que lo cuentas, me parece interesante, e incluso senti deseos de ir a ver algunas fotos de los 'origamis' que hacen con sus penes. Como curiosidad me parece bien. No se si como espectaculo.
Lo que mas interesante me resulta es el manejo del desnudo que hacen, la naturalizacion del desnudo. Me parece que ellos juegan con romper el limite de sensibilidad (en el sentido de sensaciones) del publico. Como cuando uno se compra un reloj nuevo, al cabo de las dos horas de llevarlo en la muñeca ya ni te acuerdas de el. Se rompe la barrera de la sensibilidad, y algo asi es lo que debes haber sentido para llegar a encontrarlo demasiado largo.
Muy bueno tu texto. Como siempre, tienes una gran habilidad para contar un suceso y hacer que tus lectores lo vivan junto contigo.
Un beso!

Misuangelo dijo...

Estamos de acuerdo, Pelusa. Como bien dices, esa fue la sensación que sentí, ni más ni menos. El origami genital puede funcionar como atracción -sobre todo para el sector femenino que no tiene posibilidad de manipularlo cuando quiera, sino cuando se lo permitan jajaja-, pero en mi opinión no es un gran espectáculo, particularmente no me aporta nada nuevo. Lo que sí está bien tratado es el desnudo el cual considero apropiado para romper tabúes sociales. El desnudo, desde la antigüedad ha sido manejado y tratado tanto por el arte como por la sociedad de diferentes maneras conforme a las normas religiosas y sociales. Es algo que el hombre no abandonará nunca porque está implícita nuestra piel. En este sentido me pregunto por qué tenemos que esconderla si bastaría sólo con protegerla de las inclemencias del tiempo y los agentes patógenos. Considero que la belleza natural de hombres y mujeres no sólo debe reservarse para la intimidad del baño, el sexo o venderla como pornografía. Tanta escondedera, mojigatería, etc., sólo puede generar curiosidad malsana y fetichista, además competencia y frustración. El que haya ido a una playa naturista, verá para su decepción, que allí no hay cuerpos esbeltos ni "marilynes" soleándose, sino gente normal, con grasa y pellejos colgando que no levantan pasión a nadie. Pero estos lugares, según la opinión generalizada, son reservados para personas "altamente desprejuiciadas" o relativamente diferente a los "normales". Paralelo a esto, el consumismo moderno fomenta el culto a la belleza corporal, la gente va al gimnasio, se hace la liposucción, se añade silicona, se obliga a una dieta frenética, compra cremas carísimas, en fín, se extravían en un sin número de recetas antinaturales para rivalizar y al mismo tiempo conseguir el cuerpo perfecto que por no llegar a ser nunca perfecto, prefieren enmascararlo. Y con esto creo que me estoy metiendo en otro tema. Así que corto y fuera.

Silvita dijo...

Yo nací un poco desprejuiciada con la encuerusadera, la verdad. No sé de dónde me viene tanta frescura. Siempre me he considerado rara, porque me da lo mismo que la gente ande vestida que desvestida. Y yo con ellos. A no ser a los que me ha interesado mucho ver desvestidos, por razones de amor y deseo. Me alegra vivir en Suecia, donde hay menos tabú con el cuerpo, en comparación, y se puede una bañar en la playa encuerita, ir a la sauna y luego acostarse como dios nos hizo a coger sol. Al menos en algunas playas.
Sí, el espectáculo fue una des-sensibilización muy lograda.
Y un espectáculo mediocrito.
Y una experiencia interesante.
Y cuando traté de hacer origami me dijeron: saca la mano que te pica el gallo, jajaja!

Misuangelo dijo...

Cuida'o con el prepucio, nananina con él!!!!