lunes, 13 de diciembre de 2010

Mánchester

Recuerdo de verano no. 16

Cuando me hablaron del viaje a Mánchester, lo único que me disgustó fue el horario de salida del vuelo. Un check in a las 7 de la mañana en un aeropuerto significaba no dormir esa noche. Pues aunque no durmiera iba a desayunar por todo lo alto. Preparé un par de sándwiches en casa y me los comí en las nubes. A la azafata le pagué el café a 2:50 euros y le pedí sobres de azúcar extras para endulzar aquella agua caliente.
Mánchester aunque tiene aire británico no es Londres, ni Edimburgo, ni Leicestier… es Mánchester: desde la revolución industrial del siglo XVIII hasta la fecha, la metrópoli se impuso en el sector industrial, financiero y como ciudad universitaria al contar con dos universidades además del Real Colegio de Música del Norte.
A raíz de la explosión causada por el IRA (Irish Republican Army) que afectó buena parte del centro urbano, se ha tratado de integrar urbanísticamente lo nuevo con lo viejo de manera dinámica y ecléctica. Rascacielos junto a edificios de estilos victorianos y puentes peatonales modernos sobre vigas del siglo XIX. Hay quienes aprecian esta propuesta, otros creen que es un desatino arquitectónico. Alrededor de Exchange Square se han construido extensas zonas comerciales como The Printworks, Triangle, Andale, Selfridges & Co (denominadas islas) que visitarlas provoca angustia. El turista que no tenga un mapa en la mano, no encuentra modo de escapar de allí. Tantos bazares para qué. En mi recorrido por este sector constaté la desproporción irracional entre el sinnúmero de edificios destinados para negocios y áreas de ventas y la población de Mánchester estimada en unos 464.200 habitantes. Aunque el ingreso de capital parece ir en aumento, mi pregunta sigue siendo: a quién le van a vender todo lo que allí se oferta.
Como los business y el marketing no son mi fuerte, preferí pasar por alto mis dudas comerciales sobre la superabundancia y concentrarme en las construcciones antiguas, la cultura y la vida social. Art Gallery fue uno de los sitios más disfrutables.


También la Catedral.
El Ayuntamiento.
La Biblioteca.
Los paseos por Picadilly Gardens.
La avenida Oxford.
Chinatown.
Canal Street, el barrio gay.
Body Positive North West. Es una asociación no gubernamental integrada en su mayoría por personal voluntario que focaliza sus servicios en la creación de programas de ayuda para personas que viven con el VIH. En este centro se concentró la visita oficial de los ocho miembros del Positiva Gruppen Syd (Grupo de Positivos del Sur). Por esta razón viajamos a la gran ciudad con los gastos de pasajes y hotel cubiertos, además del traslado en taxis ingleses –para mí exóticos– con timón a la derecha.
Después del recibimiento, el té de bienvenida y el recorrido de rigor para que conociéramos la instalación, nos invitaron a un nutritivo almuerzo. Allí todos hablaban english except me. Pero eso no fue un problema porque, integrado a una delegación sueca, a los ingleses no se le ocurrió pensar que pudiera existir (en su propio país) alguien analfabeto de su idioma. En este sentido, los suecos no quisieron echarme una mano; más tarde se disculparon al admitir que para ellos también fue difícil entender el dialecto de Mánchester –con un gran esfuerzo consiguieron captar el 80 por ciento de todo lo que se dijo.
Como fui abandonado a mi suerte y yo no quise quedar reprobado me esforcé para –entre thank you, please and yes– aparentar que lo entendía todo. En la conferencia de la tarde, el profesor explicaba el trabajo que el Body Positive realizaba para ayudar socialmente a las personas viviendo con el VIH y otras afectaciones relacionadas como el cáncer, el desempleo y el estigma. Yo estaba perdido, lo confieso, no me enteraba casi de nada. Hacían preguntas a los presentes con la idea de intercambiar opiniones mientras yo rezaba para que no se les ocurriese dirigirse a mí. Para pasar inadvertido y al mismo tiempo hacer fehaciente mi interés comencé a tomar notas. Primero tracé un rectángulo, luego un triángulo. Con alegría descubrí que aquello podía ser una casita, así que le puse chimenea, puerta y un caminito. Con el sopor del almuerzo comencé a cabecear. Mi compañero me tocó suavemente con el codo. Abrí los ojos y miré, ya sin oír, como el conferenciante movía la boca y gesticulaba con las manos. Como recuerdo de la conferencia me llevé un chichón –que se produjo inmediatamente después que mi frente golpeó la mesa de madera– y la vergüenza por haber llamado estrepitosamente la atención.

6 comentarios:

Jorge dijo...

Has quedado en la foto que más bien pareces salido de una película española en un barrio gitano. !Precioso!

Misuangelo dijo...

Preciosas son tus palabras. Gracias por ese piropo hermoso.

Raptor Plateado dijo...

ganaste el concurso de viñetas del Raptor Plateado... mañana espero poder terminar tu escultura para montar tu viñeta... saludos!!! puedes pasar al blgo a comentar...

Anónimo dijo...

Por lo general no comentar en blogs, pero tu me obligaron a, increíble trabajo .. hermosa ...

Raptor Plateado dijo...

hey puedes pasar a ver tu viñeta.. felicidades mi amigo...
http://raptopolis.blogspot.com/2010/12/pap%C3%A1-no%C3%A9-vi%C3%B1eta-ganadora.html
espero sea de tu agrado la adaptación..

Raptor Plateado dijo...

claroque puedes colgarla en tu blog si el trabajo es tuyo, descargala de el blog haz click en ella se hace mas grande y la bajas a tu pc para subirla a tu blog... gracias por haber participado..